24 de febrero de 2022, el día que se rompió la paz

“He tomado la decisión de una operación militar especial”. Con esas palabras, Vladimir Putin lanzó el 24 de febrero de 2022 la invasión a Ucrania, lo que desencadenó el peor conflicto en el continente europeo desde la II Guerra Mundial.

El objetivo era una “desmilitarización y desnazificación de Ucrania”, sostuvo el líder del Kremlin, quien reiteró sus acusaciones infundadas de un “genocidio” orquestado por Ucrania en el este de habla rusa del país y denuncia una política “agresiva” de la OTAN.

Desde el amanecer de esa jornada, los ucranianos se agolparon en el metro de Kiev, transformado en una suerte de refugio.

A través de un video difundido en Facebook, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski prometió entonces “vencer” al invasor, proclamó la ley marcial e instó a sus 40 millones de conciudadanos a “no entrar en pánico”.

El presidente estadounidense Joe Biden anunció un arsenal de sanciones económicas y financieras con el objetivo de convertir al líder del Kremlin en “un paria internacional”.

Entonces las fuerzas armadas de los países de la OTAN son colocadas en estado de alerta. Los dirigentes de la UE adoptan sanciones financieras “masivas” contra el país invasor.

China, rara voz disonante y que mantiene estrechas relaciones con Moscú, dice “entender las preocupaciones” de Rusia.

A partir de esas acciones transcurrieron 12 meses en los que Rusia avanzó con potencia en los primeros meses, hasta que Ucrania reconquistó territorios, recibió la ayuda de sus aliados y comenzó a lanzar contraofensivas que detuvieron la marcha rusa.

Potencia o peón

Europa • ¿La guerra permitirá reafirmarse a Europa como un tercer actor importante o la relegará a peón de Washington? Por ahora mostró su capacidad de resistencia, de reacción veloz desde el inicio de la guerra, en el apoyo militar, a los refugiados, en reducir la dependencia energética rusa.

Costos • La guerra disparó los precios de tres elementos básicos para la humanidad: alimentación, calefacción, luz en muchas regiones, de la África en desarrollo a la próspera Europa, que debe resolver este asunto.

EFE

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