Mujeres: Ellas emprenden y son el motor, pero la brecha salarial sigue vigente

“Es algo muy común y sucede en todos lados”, señala una mujer que está al mando de un equipo y toma decisiones trascendentales para la firma que trabaja.
A ella le sorprende que en el cargo que desempeña le antecedieron hombres y el sueldo que ganaban estaba muy por encima del que le pagan. “Son brechas que hay que resolver”, insiste.

En Bolivia los emprendimientos y espacios de liderazgo tienen cada vez más rostros femeninos, pero la brecha económica y salarial es más amplia de lo que se piensa. 

Esto también lo vivió María Elena (40) que tuvo que ‘pararse fuerte’ para que su sueldo esté acorde a sus responsabilidades. Su capacidad y compromiso la llevaron a asumir la gerencia de una empresa en el sector agroindustrial. Sin embargo, le llevó meses exigir que su salario sea nivelado a la par de sus obligaciones. “Lo más curioso es que el anterior gerente ganaba Bs 4.000 más que yo y se desempeñaba con las mismas funciones. En mi caso, recién cuando hice los reclamos, logré una nivelación”, señala María Elena.

“Las mujeres facturamos para las empresas, pero no ganamos igual que ellos”, dice haciendo referencia a la canción de Shakira que muchas han tomado como bandera. “Son barreras que tenemos que derribar. Si no lo hablamos, si no exigimos, no habrá cambios”, dice.​Hay estudios que muestran esta realidad. “Las mujeres tienen el poder de dar un fuerte impulso a la tambaleante economía mundial”, afirmó Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial.

“Sin embargo, en todo el mundo, las leyes y prácticas discriminatorias les impiden trabajar o poner en marcha negocios en igualdad de condiciones con los hombres. Si se cerrara esta brecha, el producto interno bruto mundial podría aumentar más del 20 %, es decir, básicamente se duplicaría la tasa de crecimiento global en la próxima década, pero las reformas en esta área se han desacelerado de manera notoria. En el informe
La mujer, la empresa y el derecho de 2024
se identifican las medidas que pueden adoptar los gobiernos para acelerar el avance hacia la igualdad de género en las empresas y el derecho”.

De acuerdo con el informe, las mujeres enfrentan obstáculos con la actividad empresarial, por ejemplo, solo una de cada cinco economías exige que se apliquen criterios con perspectiva de género en los procesos de las adquisiciones públicas, lo que significa que ellas se ven excluidas en gran medida de una oportunidad económica. 

En lo que respecta a la remuneración, ganan solo 77 centavos por cada dólar que se paga a los hombres. La diferencia en los derechos se extiende hasta la jubilación. En 62 economías, la edad de jubilación no es la misma para hombres y mujeres. Estas tienden a vivir más, pero debido a que reciben una remuneración menor cuando trabajan, dejan por un tiempo el ámbito laboral cuando tienen hijos y se jubilan antes, terminan con prestaciones jubilatorias más bajas y mayor inseguridad financiera en la vejez. 

“Urge más que nunca acelerar los esfuerzos para reformar las leyes y promulgar políticas públicas que empoderen a las mujeres para que puedan trabajar, crear empresas y hacerlas crecer”, señaló Tea Trumbic, autora principal del informe.

“Hoy, apenas la mitad de las mujeres participa en la fuerza laboral mundial, mientras que, en los hombres, la proporción llega casi a tres de cada cuatro. Esto no solo es injusto, sino que constituye un despilfarro. Aumentar la participación económica de las mujeres es clave para amplificar sus voces y configurar las decisiones que las afectan de manera directa. Los países simplemente no pueden darse el lujo de dejar de lado a la mitad de su población”.

Patricia Hurtado, de la Fundación Iguales, indica que en los cargos directivos en Bolivia las mujeres ganan un 31 por ciento menos en los mismos puestos que los hombres, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). “Sigue habiendo brechas salariales, a pesar de que se ha avanzado mucho”, remarca.
También hace notar que hay mucho menos mujeres en puestos de liderazgos en comparación con los hombres. “Si uno mira las planillas de las empresas, las mujeres ocupan los puestos que son de la base, pero mientras más se va subiendo a jefes, gerentes generales y directorio van desapareciendo. La brecha más grande se da en los puestos de liderazgo”.

De acuerdo con un informe del INE, los Salarios Medios Nominales registran, a nivel de grupos ocupacionales, que los hombres tienen mejores salarios que las mujeres.
De acuerdo con datos del boletín Salario y Remuneración del Sector Privado, mientras un gerente o administrador varón obtiene una remuneración promedio de Bs 23.193, una mujer, en el mismo cargo, consigue Bs 17.972.

En el campo de los profesionales, un varón genera, en promedio, Bs 10.592, mientras que una mujer, Bs 9.266. En el grupo ocupacional de obreros especializados la diferencia se mantiene: un varón capta Bs 7.662, mientras que una mujer, Bs 5.754; en el caso de empleados, el hombre logra Bs 6.477 y una mujer, Bs 4.496.

Se abren oportunidades 

El emprendimiento femenino crece, lo que representa oportunidades para el desarrollo del país. Ellas generan empleo y promueven la equidad de género.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 46% de los emprendimientos en Bolivia es liderado por mujeres, tanto el sector formal como informal.
Este dato es significativo, pues está por encima de otros países de la región, como Argentina (39%), Chile (37%) y Perú (34%). 

Dos razones principales explican este fenómeno. La primera es la alta tasa de desempleo femenino, que las empuja a buscar oportunidades de empleo por cuenta propia; y la segunda, la creciente educación y capacitación de las mujeres, que les brinda las herramientas necesarias para emprender.

Verónica Sanabria (46) es una de las que se vio obligada a emprender ante la necesidad, cuando fue despedida de su puesto como encargada de ventas y, en su lugar, asumió una persona mucho más joven. Fue un momento muy difícil porque ella se encarga del sustento familiar.
Sus beneficios sociales la ayudaron a “sobrevivir” unos meses y luego se vio acorralada con las deudas, los pagos de servicio y otros gastos para el hogar.

 Afortunadamente una amiga le extendió una mano y le ayudó implementar el servicio de comida saludable, a través de delivery. Empezó entregando dietas a sus excompañeros de trabajo y ahora tiene clientes en otras empresas. Los fines de semana también se encargada de decorar ambientes para cumpleaños y otros eventos. “La necesidad me empujó a buscar qué hacer. Lamentablemente parece que las mujeres tenemos fecha de expiración en algunos rubros y esa es otra barrera por derribar”, dice.

Tolerancia de media jornada
En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de Trabajo dispuso para este viernes una tolerancia de media jornada laboral en beneficio de todas las mujeres que trabajan en el sector público y privado.“Se trata de un merecido homenaje a la lucha por las reivindicaciones sociales, económicas y políticas de las mujeres trabajadoras de todas las naciones del mundo”, dijo el director general de Trabajo, Yecid Mollinedo.

Se realizarán actividades en las diferentes regiones. En San Ignacio de Velasco, la Asociación de Mujeres Líderes Chiquitanas organizan una feria y una marcha por el respeto a sus derechos y en contra de la violencia.

¿Por qué se celebra el Día Internacional de la Mujer?
El 8 de marzo, el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer, que fue instituido en 1977 por la Asamblea General de Naciones Unidas para conmemorar la lucha de la mujer, principalmente, por la igualdad.

Su primer antecedente data de 1910, cuando en la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague, Dinamarca, con la asistencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Esta fecha quedó marcada en la historia porque, el 8 de marzo de 1908, murieron 129 mujeres en un incendio generado en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos. La tragedia ocurrió luego de que ellas se declararan en huelga en el interior de la fábrica en demanda de una jornada laboral de 10 horas y un salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades que las mujeres.

El Deber

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