Economista vincula proyección negativa del FMI para Bolivia a conflictos internos y falta de financiamiento externo

La proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Bolivia, que anticipa una caída del 3,3% en la economía para 2026, refleja no solo variables económicas, sino también factores sociales y políticos que inciden en la confianza y el desempeño del país, según el economista Germán Molina.

El análisis se da en línea con otras evaluaciones recientes. La pasada semana, el Banco Mundial también anticipó un escenario de decrecimiento para Bolivia de 3,2%, reforzando la visión de un entorno económico complejo para el país.

De acuerdo con Molina, las diferencias entre organismos internacionales responden principalmente a la información disponible y al enfoque de evaluación que cada uno utiliza. “Los porcentajes negativos son en función a la disponibilidad y acceso de información que tiene cada organismo”, explicó.

El economista sostuvo que, en condiciones normales, una economía no suele mantenerse en contracción por más de un año consecutivo, por lo que considera posible una recuperación en el mediano plazo si se aplican medidas adecuadas. “Si se precautela la estabilidad macroeconómica de corto plazo y se aplican reformas estructurales, el próximo año podría ser positivo”, afirmó.

Sin embargo, el experto explicó que el FMI tiende a ser más conservador en sus previsiones debido a su rol como prestamista de última instancia. En ese marco, observó que Bolivia no está recurriendo a los mecanismos de financiamiento disponibles en el organismo, pese a contar con recursos asignados. “Ellos se preguntan por qué no se recurre a esos fondos, que podrían proveer dólares de libre disponibilidad”, indicó.

Según detalló, Bolivia dispone de Derechos Especiales de Giro (DEG) que podrían permitir el acceso a montos superiores a su aporte inicial, lo que ayudaría a aliviar restricciones externas.

Molina también subrayó que las proyecciones actuales incorporan cada vez más el contexto social y político. “Antes se veían solo números fríos; ahora esos números incluyen la parte social”, señaló.

En ese sentido, apuntó a factores internos como conflictos sociales, bloqueos y problemas en el abastecimiento de combustibles como elementos que inciden en la percepción de riesgo y en las proyecciones de los organismos internacionales.

El Deber