El ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui, aseguró que los primeros datos del Censo de Población y Vivienda 2024 reflejan mejoras en la calidad de vida de los bolivianos. Pero ante la consulta de que, si se tenía datos sobre la informalidad laboral, la autoridad sostuvo que eso no se contempló en las preguntas.

Para el economista, Germán Molina, el no contar con datos oficiales, genera un vacío informativo que no permite tener una mirada integral sobre el mercado laboral del país.Según Cusicanqui, el país experimentó un salto en las condiciones habitacionales, pasando de pisos de tierra a cemento, cerámica o parquet.
“Eso significa mejorar las condiciones de vida”, afirmó, al destacar también que el acceso a la salud se amplió, en particular en la atención materno-infantil.
El ministro sostuvo que la reducción de la pobreza no debe medirse únicamente por ingresos, sino también por necesidades básicas satisfechas, como vivienda y acceso a servicios. “Los principales datos que se han mostrado son de la calidad de vida, de cómo vivimos los bolivianos”, explicó.Molina observó que el Gobierno prioriza la difusión de cifras favorables mientras posterga la entrega de datos clave, como distribución de población, empleo o migración interna, indispensables para la planificación de políticas públicas. Universidades y centros de investigación también han señalado vacíos metodológicos y falta de transparencia en el procesamiento de la información.
Cusicanqui defendió la validez del trabajo realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), al asegurar que “cada una de las variables está concatenada con otras, por eso existe coherencia y una alta calidad de los datos del censo”.
Mercado laboral y otros datos El mercado laboral boliviano mantiene altos niveles de informalidad. De los 5,8 millones de personas ocupadas, el 51,8% trabaja por cuenta propia, mientras que el 37,5% son asalariados y apenas un 1,9% se identifica como empleadores.
Las mujeres tienen una fuerte presencia en el ámbito no remunerado: representan el 11,8% de los trabajadores familiares o aprendices sin pago, lo que refleja persistentes brechas de género en el acceso a empleos estables y mejor remunerados.
El censo contabilizó 4,48 millones de viviendas, de las cuales el 72,2% pertenece a sus ocupantes, lo que evidencia un alto nivel de propiedad habitacional.
En cuanto a servicios básicos, los datos muestran avances importantes: el 89,5% de los hogares tiene electricidad, el 71,2% acceso a agua por cañería de red, el 79,9% cocina con gas y el 90,6% dispone de telefonía celular. El acceso a internet llega al 76,3% de los hogares, lo que refleja un salto significativo respecto a censos anteriores.
Sin embargo, la cobertura de alcantarillado alcanza solo al 47,9% de las viviendas, un indicador que evidencia la necesidad de mayores inversiones en infraestructura sanitaria, especialmente en áreas periurbanas y rurales.
El Deber
