Sin diésel y sin salida: transportistas pasan días haciendo fila y frenan sus viajes

La crisis por el diésel ya no solo se mide en cifras o advertencias dirigenciales: se vive en las filas. Transportistas de carga pesada relatan jornadas enteras —e incluso días— esperando abastecerse, en una rutina que mezcla incertidumbre, pérdidas económicas y exposición a la inseguridad.

“Desde el sábado, estamos aquí”, contó a EL DEBER un chofer mientras aguarda su turno en un surtidor. La promesa es la misma de siempre: el combustible “está llegando” y será distribuido “hasta donde se pueda”. Pero en la práctica, dijo, la situación está “muy mal”.

El problema no es aislado. Según el testimonio de otra transportista, la escasez se repite en distintos puntos del país. “Anteriormente pasaba en Yapacaní, lo mismo en la fila, ahora aquí. Yo creo que después también va a ser en Cochabamba”, señaló, describiendo un efecto dominó en el abastecimiento. Aunque en algunas regiones la situación aún parece estable, los conductores advirtieron que la irregularidad termina alcanzando a todos.

La consecuencia inmediata es el retraso en los viajes. Por ejemplo, un chófer, que debía retornar a La Paz con carga, contó a EL DEBER que acumula ya dos días de demora. “Estoy cargado, pero por falta de diésel me estoy retrasando”, explicó. 

A esto se suma un factor adicional: la inseguridad. Permanecer largas horas —o noches— en carretera implica también riesgos. “Sufrimos con los ladrones, más que todo en los puentes, donde paran. Tenemos que estar en alerta constante”, relató.

El malestar crece entre los transportistas, que están “cansados” de las filas y de la falta de certezas. Mientras esperan que llegue su turno, también esperan respuestas claras. Por ahora, lo único seguro es la fila… y que no avanza rápido.

El Deber