Del billete al celular: pagos digitales redibujan la economía boliviana

La escena se repite miles de veces al día en Bolivia, solo cambia el protagonista. Puede ser una vendedora de frutas en un mercado popular que  pregunta: “¿me paga por QR?”. O un taxista que al cobrar muestra un código plastificado pegado al tablero. También un joven que paga Bs 12 por un café sin sacar un solo billete. Incluso en ferias barriales y pequeños negocios de barrio, el celular se convirtió en una caja registradora portátil.

La transformación ya no es anecdótica. Los datos del informe de Vigilancia del Sistema de Pagos del Banco Central de Bolivia (BCB) muestran que el país atraviesa un cambio estructural en su manera de mover dinero. En 2025 se realizaron, en promedio, 229 pagos electrónicos por habitante, mientras los pagos inmediatos con QR alcanzaron 1.697 operaciones por minuto, equivalentes a 28 transacciones por segundo
Para el economista Germán Molina la consolidación de las fintechs fue la piedra angular para desarrollar el ecosistema digital que actualmente hay en el país.

Usar menos billetes es una tendencia global y nuestro país no puede estar al margen. Esta situación se potencia con el avance tecnológico del sistema financiero que permite a las personas una mayor inclusión financiera a partir de las herramientas digitales que el sistema nacional financiero ofrece”, puntualizó Molina.                                                                                                                                             

Según el BCB, detrás de las cifras hay un fenómeno mucho más profundo: Bolivia comenzó a reducir su dependencia histórica del efectivo y traslada una parte creciente de su economía cotidiana al ecosistema digital.

Del billete al celular: pagos digitales redibujan la economía boliviana

El QR ya no es novedad

Hace apenas cinco años el QR era un mecanismo limitado a algunos comercios formales y aplicaciones bancarias. Hoy se volvió omnipresente.
El propio BCB reconoce que el QR dejó de ser un “instrumento emergente” para convertirse en un sistema masivo de pagos. La interoperabilidad —es decir, la posibilidad de que cualquier usuario pueda pagar desde cualquier banco o billetera móvil sin importar la entidad receptora— fue el punto de inflexión.


En la práctica, democratizó el acceso a los pagos electrónicos. Un comerciante ya no necesita un POS costoso ni contratos complejos con operadores financieros. Basta un celular y un código QR impreso.


El resultado es visible en las cifras: los pagos mediante QR crecieron 131% respecto a 2024 y, dentro de las órdenes electrónicas de transferencia, los pagos inmediatos pasaron de representar el 7% en 2021 al 86% en 2025.


La economía de baja escala —la del desayuno, el minibús, la recarga telefónica, el delivery, la farmacia o la compra en el mercado— migró hacia el QR.
Para dimensionar el uso digital en las transacciones durante 2025, la Orden Electrónica de Transferencia de Fondos (OETF), un instrumento electrónico de pago que permite realizar transferencias mediante banca por Internet, banca móvil y otras plataformas digitales, superó los 1.000 millones de operaciones. En 2021, en cambio, apenas alcanzaba cerca de 94 millones de transacciones.

Del billete al celular: pagos digitales redibujan la economía boliviana

El efectivo pierde terreno

Uno de los indicadores más reveladores del informe del BCB es el descenso del uso de efectivo. En 2020, el 85% de los pagos se hacía con dinero físico. Para 2025 el indicador cayó al 64%.

Molina hace notar que este dato no significa la desaparición del billete. Bolivia, junto con Ecuador, sigue siendo una economía altamente “cash”, especialmente en sectores informales, zonas rurales y el transporte público. Sin embargo, la tendencia es clara: el efectivo pierde terreno. 

Esto tiene varias implicaciones. Por un lado, reduce la necesidad de portar dinero físico en un contexto donde la inseguridad y la escasez de efectivo se volvieron preocupaciones frecuentes. Por otro, permite mayor trazabilidad de las operaciones, algo clave para formalizar actividades económicas y ampliar la inclusión financiera.

Alison Berbetty, experta en activos digitales, sostuvo que cada vez más personas pagan o cobran desde el celular, mediante QR o transferencias, porque estos sistemas ofrecen mayor seguridad, ayudan a reducir la informalidad y evitan el robo físico de dinero. 

“Pero en Bolivia el tema es más complejo, porque más del 70% de la población trabaja en la informalidad y depende del efectivo. Además, hay zonas donde Internet no llega y personas que no tienen habilidades tecnológicas ni smartphones. Por eso, si bien usar menos efectivo tiene ventajas, todavía existen grupos que no pueden acceder al QR ni a otros métodos de pago electrónicos”, sostuvo Berbetty. 

También hizo notar que, con un menor manejo de dinero físico, la relación psicológica con este cambia. Antes, pagar implicaba “sentir” el gasto: entregar billetes, contar monedas y recibir cambio. Ahora, gran parte de las transacciones ocurre en segundos. El dinero se volvió digital, inmediato e invisible.

Del billete al celular: pagos digitales redibujan la economía boliviana

El cheque, en retirada

Si el QR simboliza el futuro, el cheque representa una herramienta que empieza a quedar relegada. El volumen de operaciones con cheques cayó 12% en los últimos cinco años. Aunque todavía mueve montos elevados, especialmente en operaciones empresariales y comerciales de gran escala, perdió espacio frente a las transferencias electrónicas, que pueden realizarse las 24 horas del día y acreditarse en segundos.

La ampliación de la gratuidad para transferencias electrónicas hasta Bs 69.600 aceleró todavía más esa sustitución.

El cheque comienza a parecerse a lo que ocurrió con las libretas bancarias o los fax: instrumentos que alguna vez fueron esenciales y que hoy sobreviven en nichos específicos.

Otro dato que llama la atención es la caída en el uso de tarjetas electrónicas. En 2025, la cantidad de operaciones con tarjetas disminuyó 23% y el valor procesado cayó 41%. A primera vista podría parecer contradictorio en un contexto de digitalización. Pero en realidad refleja un cambio dentro del propio ecosistema electrónico.

Las personas ya no necesariamente utilizan la tarjeta física para pagar. Ahora usan directamente el celular mediante QR o billeteras móviles.
El informe del BCB muestra incluso una reducción en la cantidad de cajeros automáticos y terminales POS, mientras aumentan las transferencias y los pagos digitales. Berbetty hizo notar que, en el ecosistema de herramientas de compraventa, uno de los fenómenos más importantes del sistema financiero boliviano es el avance de las billeteras móviles.

En 2025 se procesaron 691 millones de operaciones mediante este sistema, con un crecimiento anual del 105%. Pero el dato más relevante no es solo tecnológico, sino social, dado que las billeteras móviles crecieron especialmente entre la población no bancarizada y los pequeños comerciantes.
El sistema permite enviar dinero, pagar servicios, comprar saldo telefónico o retirar efectivo sin necesidad de infraestructura bancaria”, destacó Berbetty.

Actualmente existen 6,7 millones de billeteras móviles en el país, frente a 1,6 millones en 2021. Más del 90% de sus puntos de atención funciona mediante corresponsales no financieros, lo que extendió los servicios hacia zonas donde históricamente la banca tenía baja presencia.

En otras palabras, el celular comenzó a reemplazar parcialmente a la sucursal bancaria.

El crecimiento de los pagos electrónicos ocurre, además, en un contexto económico complejo. La escasez de dólares, las restricciones de liquidez y la creciente digitalización del comercio aceleraron el uso de medios electrónicos. Para muchos negocios, recibir pagos por QR se convirtió en una forma más eficiente de operar sin depender tanto del efectivo.

El ecosistema digital también comenzó a conectarse con tendencias regionales. El BCB anunció avances para integrar billeteras digitales, sistemas como PIX de Brasil y, eventualmente, mecanismos vinculados a los activos virtuales.

Bolivia, que durante años estuvo rezagada en digitalización financiera, ahora aparece como uno de los países con mayor expansión reciente de pagos interoperables en la región. El BID destacó el modelo boliviano de interoperabilidad y modernización del sistema de pagos.

Bolivia apunta a sistemas inteligentes para controlar pagos no tradicionales

En Bolivia, el crecimiento sostenido de los pagos electrónicos abre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y ciberseguridad. Expertos consideran que herramientas como el análisis de redes, los algoritmos de detección de anomalías y las APIs automatizadas podrían ayudar a monitorear mejor la liquidez del sistema y prevenir riesgos operativos y financieros. 

Entre las aplicaciones más relevantes aparecen sistemas capaces de identificar patrones inusuales de transacciones, detectar movimientos sospechosos y generar alertas tempranas ante posibles fraudes o tensiones de liquidez.

También se plantea el uso de procesamiento de lenguaje natural para automatizar el análisis de reportes y documentación financiera, reduciendo tiempos y errores humanos.

La expansión de los pagos digitales incrementa, además, la exposición a riesgos informáticos y delitos financieros. De acuerdo con estudios internacionales, la gobernanza de datos y la ciberseguridad figuran entre las principales preocupaciones de las autoridades que adoptan sistemas SupTech.
El desafío no es únicamente tecnológico. La formación de especialistas en ciencia de datos, inteligencia artificial y seguridad informática se convierte en un factor clave para mejorar la supervisión financiera.

El Deber