Los obispos de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) pidieron este martes a la población que le den tiempo al Gobierno de Rodrigo Paz para atender un país “destrozado”, después de concluir la CXVII asamblea enfocada en los jóvenes y realizada en Cochabamba.

Los obispos felicitaron al nuevo Gobierno y desearon “el mejor de los éxitos en su servicio para el bien común de los bolivianos”.
El secretario general de la CEB, Giovani Arana, leyó un comunicado en el que la institución católica señala que “reconstruir la democracia no es tarea fácil, tampoco responsabilidad de unos cuantos”, sino “requiere asumir actitudes de reconciliación y participación, además del compromiso de todos con generosidad y valentía, honestidad y transparencia para generar espacios de diálogo, consenso fraternal y respeto”.
“Ese desafío de cambios estructurales es urgente, pero tenemos que ser conscientes que no hay soluciones inmediatas, por eso en actitud de confianza demos tiempo a este proceso, el país está destrozado y no podemos ser indiferentes a colaborar y esforzarnos de distintas maneras para caminar hacia una estabilidad socioeconómica, institucional y cultural”, manifestó Arana.
La autoridad eclesial se refirió a la crisis económica que sufre Bolivia desde 2023 por la falta de dólares y el desabastecimiento de combustible.
“Es posible salir de esta crisis pero los primeros en comprometernos debemos ser nosotros mismos caminando juntos, es posible avanzar, esa es nuestra esperanza hacia la luz de la Navidad”, añadió Arana.
Por su parte, el presidente de la CEB, Aurelio Pesoa, dijo que, ante el anuncio del presidente Paz de levantar de forma gradual la subvención de combustible, dijo que esas decisiones se deben tomar de forma “reflexiva” para que al final “no sufra el pueblo que trabaja día a día”.
“Estamos de acuerdo en que se deben tomar algunas decisiones, creemos que se deben hacer con toda serenidad y viendo el bien de todos los bolivianos”, dijo Pesoa.
Paz tomó juramento como presidente de Bolivia el sábado y en el acto de investidura se volvió a ver de forma pública una biblia y un crucifijo de la Iglesia católica, algo que no ocurrió en los gobiernos del MAS, de Evo Morales y Luis Arce.
EFE
