América Latina atraviesa un cambio de ciclo político e ideológico en el que el denominado ‘socialismo del Siglo XXI’, también llamado populismo o izquierda, se extingue y se abre una fuerte tendencia de gobiernos liberales o de centro derecha, según expertos internacionalistas y politólogos. Con balotajes, Perú y Colombia definen este mes si desahucian esta corriente y el 25 de octubre lo hará Brasil en sus elecciones generales.

En ese marco, ven que en Bolivia –con influencia e intromisión de extranjeros- se han rearticulado frentes populistas o de izquierda que ejecutan un plan de convulsión social para provocar un “quiebre del orden democrático”, derrocar al Gobierno de Rodrigo Paz y así recuperar el poder por la fuerza, porque ahora Bolivia es vista como el último reducto para que el socialismo no desaparezca y aún tenga presencia en el continente.
“Por ese cambio de modelo, ese cambio de ciclo político, Bolivia está sufriendo estas tensiones en las calles de la manera más dramática. Ven a Bolivia como un reducto del socialismo del Siglo XXI, donde muchas fuerzas extranjeras están generando tensión para recuperar un espacio perdido de forma legal y legítima en las elecciones generales”, afirmó el internacionalista Álvaro Del Pozo.
En las últimas semanas, se ha detectado la presencia de al menos 20 extranjeros entre argentinos y colombianos que se han infiltrado y han participado de los bloqueos, concentraciones y ampliados de la Central Obrera Boliviana (COB), azuzando a la población a exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Entre ellos está Sebastián Copello que es dirigente del Partido Obrero de su país, y la política argentina Mercedes Trimarchi, vinculada a la agrupación Izquierda Socialista. También señalan a otros que radican en el país desde hace años, como asesores de movimientos indígenas y campesinos.
“¿Cuál es la intención de dar espacio a estos actores extranjeros que están viniendo a dañar nuestra democracia? Esta es la prueba más clara de que este es un proceso de desestabilización”, afirmó el canciller Fernando Aramayo, a tiempo de anunciar la expulsión de foráneos que cometan injerencia en asuntos internos.
Para la excanciller Karen Longaric, Bolivia representa un escenario clave para esa izquierda que ve una institucionalidad débil, corrupta y con una población que desconfía de las instituciones.
“La debilidad institucional, la polarización política y la fragilidad del sistema de justicia pueden convertir al país en un terreno fácil para cobijar a grupos que buscan preservar estructuras de poder asociadas al socialismo del siglo XXI y en consecuencia al crimen organizado”, dijo.
El internacionalista Windsor Hernani afirmó que si bien es evidente que el Foro de San Pablo y otras organizaciones de corte socialista de la región ven a Bolivia como uno de los bastiones que quisieran conservar, afirma que el factor fundamental de la crisis interna que vive el país es la gestión poco acertada del Gobierno de Paz, factor que han sabido aprovechar muy bien los populistas.
“Lo determinante de este escenario de convulsión social que ocurre en Bolivia es la suma de errores que ha cometido el Gobierno y que ahora le está pasando factura”, afirmó Hernani.
Para el politólogo Carlos Cordero, si bien la izquierda con respaldo extranjero ejerce una fuerte presión contra el Gobierno de Paz y generan desestabilidad, no tienen la suficiente fuerza para derrocarlo, además que el jefe de Estado cuenta con un amplio respaldo de los países vecinos, Estados Unidos y la Unión Europea que han rechazado la intención de sacar a Paz del Gobierno.
“En América Latina se ha impuesto la democracia y Bolivia está resistiendo los embates de este autoritarismo de izquierda que quiere volver al poder por medio de la violencia y no de los votos”, dijo Cordero
Estas semanas son clave para pintar el mapa político en Sudamérica con otros colores.
Este domingo recién pasado Perú tuvo su segunda vuelta, con una apretada diferencia. Y el venidero 22 de junio, Colombia irá al balotaje y elegirá entre el izquierdista Iván Cepeda del Pacto Histórico, o el derechista Abelardo De la Espriella con Defensores de la Patria.
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Sin respaldo
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El Deber