El Presidente denuncia “clanes mafiosos” en Emapa y alerta que la subvención se convirtió en “sinónimo de corrupción”


En medio de la investigación por presuntos hechos de corrupción en la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), el presidente Rodrigo Paz afirmó este viernes que “clanes mafiosos” de panificadores se beneficiaron ilegalmente de los recursos destinados a la subvención de la harina.

“Clanes mafiosos de productores de pan aprovecharon esos recursos, que podían ir a salud, educación y otras áreas, para generar un negocio a través de Emapa”, sostuvo el mandatario durante el acto de posesión del nuevo Alto Mando Policial.

Paz confirmó que el Gobierno ya impulsa procesos penales ante la Fiscalía para que “aquellos corruptos paguen por lo que hicieron”. Lamentó que estas redes hayan lucrado con fondos que debían garantizar un precio accesible del pan para la población.

“Era parte de los negociados del gobierno saliente con los panificadores, o con el clan, porque es un clan”, enfatizó. Además, adelantó que, una vez avance el proceso judicial, se darán a conocer los nombres de todos los involucrados.

Hasta ahora, se conoce públicamente que el exgerente de Emapa, Franklin Flores, y el dirigente panificador Rubén Ríos figuran entre los investigados. Flores, exfuncionario de la gestión de Luis Arce, actualmente es buscado por la Policía tras desaparecer del domicilio donde cumplía detención domiciliaria.

Paz advirtió que este tipo de prácticas no solo afectaron al sector panificador:
“De igual manera que hacían con el pan, hacían con la gasolina y el diésel. Y siguen haciendo, porque en Bolivia sigue habiendo corrupción que desvía el combustible subvencionado. La subvención se ha vuelto un sinónimo de corrupción, no de ayuda para la gente. Si subvencionas, es casi seguro que encontrarás corrupción detrás”, afirmó.

Las investigaciones continúan mientras el Gobierno promete transparentar el manejo de los subsidios y cerrar los espacios donde —según el mandatario— operaban redes de corrupción enquistadas en el Estado.

El Deber