«Cualquiera diría que después de un octavo día sería casi imposible (encontrar sobrevivientes). Pero el día de hoy (jueves), en la edificación aledaña a la que nosotros nos encontrábamos trabajando, encontraron una señora viva, con un perrito más. Entonces, creo que lo último que se puede perder es la esperanza de encontrar personas vivas y tenemos que seguir con el trabajo arduo para poder seguir rescatando la mayor cantidad de personas que se encuentren todavía con vida», manifestó Carlos Echalar, comandante de la misión de rescatistas bolivianos que están ayudando en Venezuela, al programa On-Otra noche con Sissi Áñez.

El número de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos en la zona norte de Venezuela el pasado 24 de junio asciende a al menos 2.595, mientras que la cantidad de heridos es de 12.400, anunció este jueves la presidenta encargada, Delcy Rodriguez.
Es así que una decena de países han enviado ayuda humanitaria, pero también profesionales expertos en rescate para buscar sobrevivientes entre los escombros de los inmuebles que se vinieron abajo.
El uniformado boliviano indicó que tras el arribo a Venezuela, se les asignó un sector «desde el día de ayer (miércoles) para entrar y hacer la verificación de la infraestructura y empezar a rescatar a personas vivas (positivos) o en su defecto, a las personas que ya han fallecido (que serían los negativos), para por lo menos entregar los cuerpos a sus familiares y que tengan cristiana sepultura. Esa es la labor que nosotros estamos realizando ahora en un sector específico cerca de la playa Los Cocos«, aseveró a tiempo de detallar que eso comprende unas diez manzanas.
En palabras de Echalar y por lo que pudieron observar, debido a que existieron dos terremotos que han sido seguidos solamente por un par de segundos, el panorama es completamente delicado y distinto a cualquier otro tipo de terremoto que se haya presentado en el pasado. «Normalmente, cuando se presenta un terremoto, el bamboleo de la edificación es o de izquierda a derecha o de adelante hacia atrás. Pero en este caso, nosotros hemos visto, por el tipo de colapso que ha tenido la estructura, es que pareciera que hubiera dado vueltas en círculos la infraestructura y se han ido desplomando piso por piso hacia abajo. Tal es el caso de que hay varias infraestructuras que ha colapsado la primera planta, la segunda planta, y la mitad del edificio se ha ido a la izquierda y la otra mitad del edificio se ha ido a la derecha».
Pese a ello, el trabajo de los rescatistas es incesante, comienzan muy temprano por la mañana y siguen hasta que la luz del día se los permita, porque «cada minuto cuenta», subrayó.
El Deber