El desabastecimiento de combustible para sus afiliados llevó a la dirigencia de los transportistas a asumir medidas de presión ante las constantes dilaciones sobre el suministro y distribución. El máximo dirigente de los choferes, Lucio Gómez, advirtió que su sector está dispuesto a recurrir a medidas de presión para expresar su descontento.

“Ya había adelantado, no nos interesa que estemos en estado de excepción, no estamos metidos en la política. Estamos pidiendo una cosa social, porque el transporte necesita trabajar, en el sector urbano, interprovincial, internacional, interdepartamental”, dijo el dirigente esta noche luego de la reunión con autoridades del Ejecutivo.
El Gobierno intenta paliar el descontento de los transportistas explicando y prometiendo la regularización del suministro de gasolina y diésel, pero hasta el momento no cumplió ninguno de los compromisos firmados.
“Vamos a respetar ese decreto del estado de excepción, vamos a dar 90 días. Si no resuelve el Gobierno, vamos a salir de nuestras casas, no podemos tolerar más. Nos estamos perjudicando. Son nuestras herramientas de trabajo, es nuestro ingreso diario y para ello necesitamos el carburante, como diésel y gasolina”, advirtió desde Oruro el dirigente Lucio Méndez.
En este momento, la espera por combustible se trasladó a las ciudades fuera del eje del país. En capitales como Oruro, Potosí o Sucre las filas ya duran hasta una semana antes de cargar los tanques.
Las medidas de presión terminaron el 22 de junio, cuando se levantaron los últimos puntos de bloqueo. Han pasado casi tres semanas y el panorama empeoró, principalmente en las ciudades pequeñas. En este invierno, dormir dentro del auto es una salvación pues en los departamentos de Oruro o Potosí las gélidas temperaturas amenazan a las personas que hacen filas con galoneras, a la intemperie.
El Deber