Un velorio sin féretros ni restos se instaló ayer en la zona de la Radial 17½, en Santa Cruz de la Sierra. Las fotografías de Iván Valdivia, de 28 años, y José María Soleto Ayala, de 29, quedaron rodeadas de flores, velas y familiares que esperan apoyo del Gobierno y confirmación oficial de la muerte de ambos mientras combatían del lado ruso.

La ceremonia simbólica expuso un drama que puede ser mayor. Desde la comunidad Rincón de Palometas, en la provincia Sara, otra madre reveló a EL DEBER que su hijo de 21 años, su hermano y su cuñado viajaron a Rusia. Desde el 20 de mayo no sabe nada de su hijo, después de que le comunicara que había sido enviado a la primera línea.
La mujer pidió mantener su identidad en reserva porque teme a las personas que organizaron el viaje. “Con engaños les dijeron que los llevaban como albañiles, electricistas y para limpiar los escombros de las casas destruidas”, afirmó. Su hijo le avisó de un día para otro que partiría por seis meses para ganar dinero y ayudar a la familia.
El grupo salió de Santa Cruz el 9 de marzo. Viajó por tierra hasta San Pablo, Brasil, y después continuó con escalas, una de ellas en Turquía, hasta llegar a Moscú. Una vez en Rusia, la promesa laboral cambió. “Madre, nos mintieron. Creo que nos van a llevar a la guerra”, le dijo el joven. También le contó que los hicieron firmar, en idioma ruso, un contrato por un año cuyo contenido no comprendían. No les permitían fotografiar los documentos, les quitaban los teléfonos y solo se los entregaban por periodos breves.
Durante semanas recibió entrenamiento y solo podía enviar audios; no le permitían realizar videollamadas. El último mensaje llegó el 20 de mayo. “Se despidió de mí. Me dijo: ‘Me mandaron al frente, a la guerra, a primera línea’”, recordó la madre. Desde entonces pasaron casi dos meses sin otra prueba de vida. No sabe si está herido, prisionero, desaparecido o muerto.
La historia se suma al dolor de Tania Valdivia, madre de Iván, quien participó en el velorio simbólico. Contó a EL DEBER que su hijo y José María eran primos y que “se fueron calladitos, sin decir nada a la familia”. Iván trabajaba como albañil y plomero. Tenía esposa y una hija de dos años. “Tal vez se fue a buscar una mejor vida para poder ayudar a su mujer y a su hija”, expresó.
Los primos partieron el 3 de abril. Al principio enviaron fotografías y videos vestidos con uniforme militar, acompañados de soldados aparentemente rusos. En sus mensajes decían que estaban bien y mostraban el lugar donde permanecía su unidad.
“¿Cómo están, mi gente? Habla ‘Niño’, José María, desde Rusia, desde la guerra. Estamos aquí en la zona cero”, dice el joven en un video difundido antes de que llegaran los reportes de su muerte. Según sus familiares, les ofrecieron un pago de $us 16.000 por incorporarse a una misión, pero la familia solo recibió $us 3.000 antes de perder contacto. Después, mediante llamadas informales, les comunicaron que ambos habían muerto. Ahora piden ayuda para confirmar los decesos y repatriar los cuerpos.
La Cancillería calcula, con base en testimonios de familiares, que aproximadamente 16 bolivianos se encontrarían en lugares vinculados con el frente ruso. El viceministro de Gestión Consular, Héctor Huanca, aclaró que no es una cifra oficial.
Huanca explicó que los bolivianos pudieron haber sido contactados por intermediarios mediante ofertas de trabajo y promesas económicas que no provenían de canales oficiales.Algunos firmaron contratos que no comprendían antes de quedar enrolados en actividades militares. “No es lo mismo recibir una oferta de trabajo que ir a una situación de guerra”, advirtió.
La Embajada boliviana en Moscú activó protocolos consulares, mantiene contacto con algunos compatriotas y logró repatriar a uno que decidió no participar en la guerra. También solicitó información oficial sobre los dos jóvenes dados por muertos, sin recibir aún confirmación. La Cancillería mantiene contacto reservado con las familias para evitar riesgos de aquellos quienes permanecen en Rusia.
En la legación boliviana en Moscú había hasta finales de 2025 solo tres funcionarios diplomáticos. Desde que el presidente Rodrigo Paz llegó al poder, hace ocho meses, no hizo ninguna designación de embajadores.
El fiscal general, Róger Mariaca, anunció una investigación de oficio y la activación de la Fiscalía Especializada en Trata y Tráfico de Personas. La Policía también abrió pesquisas para determinar quién contactó a los jóvenes, cómo se financiaron los viajes, qué contratos firmaron y si existe una red de captación en Bolivia. La Fiscalía deberá establecer si existió engaño, coacción o aprovechamiento de la vulnerabilidad.
Los casos conocidos no serían los únicos. Carlos Calderón Centeno y José Luis André difundieron un video desde Rusia para informar que sobrevivieron a una misión, aunque resultaron heridos. También se denunció la desaparición de Juan René Nogales Gonzales, de 51 años.
EL DEBER conoció además que hay bolivianos que intentan incorporarse al bando ucraniano mediante intermediarios o la página oficial de la Legión Internacional. El formulario exige pasaporte, experiencia militar, WhatsApp activo y disponibilidad para llegar a Ucrania en el menor tiempo posible.
Un cruceño que intentó postular, pero desistió, aseguró que en ambos bandos hay compatriotas con formación en seguridad privada e incluso antiguos integrantes de misiones de los cascos azules de Naciones Unidas. Al principio se ofrecían tareas alejadas de la primera línea como manejo de drones, despacho de materiales, limpieza o cocina. “Lo último que se supo es que a todos los envían al frente porque ya escasean los soldados”, dijo.
El incentivo central es económico. La fuente señaló que Ucrania ofrece hasta $us 4.000 mensuales y un seguro de vida de $us 400.000, mientras que del lado ruso las promesas alcanzarían los $us 7.000 al mes y una cobertura cercana al medio millón de dólares.
La guerra comenzó en 2014, después de que Rusia ocupara y anexara Crimea y se iniciaran los combates en el Donbás. El conflicto escaló el 24 de febrero de 2022, cuando Moscú lanzó una invasión a gran escala. Rusia justificó su ofensiva con argumentos de seguridad, la expansión de la OTAN y la defensa de poblaciones rusoparlantes; Ucrania y gran parte de la comunidad internacional la consideran una agresión contra su soberanía e integridad territorial.
El padrón electoral de 2025 contabilizó a 81 bolivianos en Rusia, aunque esa cifra no incluye a toda la comunidad. El cálculo consular aproxima cuántos podrían estar en combate, pero se desconoce cuántos están heridos, desaparecieron o murieron.
El Deber