Estado de excepción: el presidente asegura que el poder del diálogo venció al narcoterrorismo

La primera autoridad del Estado, Rodrigo Paz, se refirió al Estado de excepción dictado el 20 de junio pasado y sostuvo que «Bolivia ha demostrado un poder que nunca se había aplicado antes. El poder del diálogo venció al narcoterrorismo, a los recursos ilícitos. Venció a aquellos que querían volver al viejo Estado porque a través de la corrupción y el contrabando lograban beneficios».

Tras asegurar que había agotado «todas las instancias de diálogo», Paz dictó del estado de excepción en el país el 20 de junio, que hasta ese entonces llevaba más de 50 días sumida en una crisis de protestas y bloqueos de carreteras.

En la entrevista exclusiva cedida a ON-Otra noche con Sissi, de EL DEBER, el mandatario reconoció que «todavía nos queda mucho que recorrer para lograr vencer, porque esto es una lucha que tenemos entre todos los bolivianos, porque ese déficit fiscal es el malgasto de los recursos del pasado. Pero todo el engendro de corrupción, de narcotráfico, de narcoterrorismo, pues tiene su impacto».

Paz resaltó que la captura del narcotraficante uruguayo, Sebastián Marset, en Santa Cruz de la Sierra, generó una oleada de reacciones en todos los niveles. 

«(La captura de Marset) ha generado una zozobra porque resulta que había una red vinculada a recursos que fluían en la economía nacional. Entonces, claro, tú agarras una pieza fundamental de generación de recursos ilícitos. Sí, son dólares, pero son ilícitos», apuntó el mandatario.

Es así que explicó que «si tú quieres ser parte de un mundo ordenado, donde la banca, o sea, el sistema financiero, donde la economía sea aceptada como transparente, para que lleguen grandes inversiones, tienes que luchar de frente contra estas estos escenarios. Y hemos ido dando pasos muy duros, muy duros. Fíjate tú, hay varios que están en la cárcel, hay varios que están llevando adelante procesos. Necesitamos reformar para ser más acuciosos, porque el mundo nos exige ser un país más transparente, un país que tenga reglas claras».  

El Deber