Lula arranca por delante de Flávio Bolsonaro, pero el voto independiente y la fragmentación favorecen un balotaje


Por Raquel Miura, corresponsal de RFI en Brasilia

Con un equipo más estructurado y el apoyo incondicional de los principales partidos de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva (PT) inicia la campaña con ventajas sobre Flávio Bolsonaro (PL), quien no logró ganarse al llamado Centrão (partidos sin orientación ideológica definida), necesita encontrar a su compañero de fórmula y aún tiene desacuerdos con su equipo de comunicación.

Pero eso tampoco significa hoy un escenario de victoria de Lula en la primera vuelta, principalmente debido a la fragmentación de los candidatos de la derecha, lo que, en teoría, reduce el número de votos nulos y dificulta que el candidato del PT obtenga más apoyo que la suma de sus adversarios.

El país se encamina, pues, hacia una contienda entre Lula y Flávio, en la que determinados segmentos específicos del electorado pueden marcar la diferencia, al igual que aquellos que no sienten un gran apego por ninguno de los dos bandos.

“A partir de las encuestas percibimos una estabilidad en los porcentajes de estos dos candidatos, lo que sugiere un electorado relativamente consolidado. Otro aspecto importante es el elevado rechazo hacia ambos nombres. Esto aumenta la importancia de la contienda por los votantes menos identificados ideológicamente, más independientes”, afirmó la politóloga Luciana Santana, profesora de la Universidad Federal de Alagoas.

“Vale la pena seguir de cerca segmentos específicos del electorado, como las mujeres, los jóvenes, los evangélicos y los votantes de ingresos medios en las diferentes regiones del país, porque históricamente los pequeños cambios en estos grupos pueden producir efectos relevantes en una elección competitiva”, señaló la analista.

En la convención del PL en São Paulo y tras una pelea pública con su madrastra, Flávio Bolsonaro intentó ganarse al público femenino.

“Quiero saludar a cada mujer que está aquí hoy. Mujeres que están donde están porque representan los principios y valores en los que creemos, que son los mejores para las familias brasileñas: Dios, la patria, la familia y la libertad. Y creemos que Brasil puede mejorar”, dijo.

Lula destacó las políticas para las personas mayores, los estudiantes y las mujeres, llegando incluso a quejarse de la falta de discursos de mujeres en la convención del PT. Y dijo que su cuarto mandato será de cambios.

“Este asunto de los fondos partidarios, estas cosas no me gustan. Conozco un partido en el Congreso que recibe mil millones [de reales, unos 200.000 dólares] al año sin rendir cuentas al pueblo brasileño. Quiero que sepan que mi cuarta presidencia servirá para cambiar muchas cosas. Y habrá lucha contra las enmiendas parlamentarias, habrá lucha contra el papel que hoy tiene el poder legislativo. Ya no quiero ser solo el presidente del Bolsa Família [programa de asistencia social]. Hay que ser más que eso”.

Denuncias

El país, que en los últimos años ha seguido y debatido gastos millonarios en enmiendas parlamentarias sin control, persistentes complementos en los salarios de jueces y fiscales, relaciones sospechosas entre el sector privado y las autoridades públicas, e incluso desvío de fondos de las pensiones, no tendrá en el tema de la corrupción un activo importante en las elecciones de este año, ya que Lula y Flávio Bolsonaro inician la campaña teniendo que dar explicaciones.

La reciente autorización del ministro André Mendonça, del Tribunal Supremo Federal, para que la Policía Federal investigue denuncias que involucran al hijo mayor de Lula, generó críticas de los partidarios del gobierno, ya que se trata de hechos ya conocidos que solo ahora, en vísperas de las elecciones, cobran impulso. En público, el candidato del PT ha dicho que, si se prueba la ilegalidad, su hijo responderá como cualquier otra persona.

Por su parte, Flávio Bolsonaro ha sentido el peso del caso Daniel Vorcaro [investigaciones sobre fraudes financieros del banco Master] en su campaña, especialmente la solicitud de recursos directamente al exbanquero, y niega cualquier ilegalidad.

“En general, los escándalos suelen tener mayor impacto cuando reúnen tres elementos centrales: amplia cobertura mediática, aparición continua de nuevos hechos y la capacidad de que los adversarios los incorporen a su narrativa. En el caso de Lulinha, el tema afecta directamente a un activo importante de Lula, que es la percepción de integridad de su entorno familiar. En el caso del Banco Master, puede generar costos aún más elevados para la campaña de Flávio. De hecho, algunas fluctuaciones en las encuestas podrían estar relacionadas con esta implicación, sí”, dijo Luciana Santana, quien también coordina cursos de posgrado en la Universidad Federal de Piauí.

Queda por ver qué impacto tendrán estos casos hasta el final de la campaña.

“Creo que son dos casos que tienen el potencial de generar desgaste político, aunque hasta ahora no haya consecuencias mayores en las intenciones de voto, como por ejemplo descartar a un candidato. Y a medida que el tiempo pasa, la intensidad del tema va disminuyendo un poco. Debemos seguir de cerca los desarrollos”, señala.

Agencias