Las principales fuerzas políticas de Argentina cerraron ayer la campaña electoral previa a los comicios legislativos del próximo domingo, culminando una recta final marcada por las crecientes tensiones cambiarias y la inseguridad.

Las dos mayores coaliciones, la oficialista del Frente de Todos y la opositora de Juntos por el Cambio, cerraron sus campañas con sendos actos multitudinarios en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país, con un peso del 37 por ciento en el padrón nacional.
En las primarias de septiembre, que sirvieron para elegir a los candidatos a diputados y senadores y están consideradas como una gran encuesta a nivel nacional, Juntos por el Cambio obtuvo más del 40 por ciento de los votos en todo el país, mientras que el Frente de Todos cosechó poco más del 30 por ciento.
En estas elecciones legislativas se renovarán 127 de los 257 escaños de la Cámara de Diputados y 24 de las 72 bancas del Senado.
En caso de que se repita el resultado de las primarias, el oficialismo perdería el quórum propio en el Senado y podría reducir su presencia en Diputados hasta prácticamente quedar en igualdad numérica o, incluso por debajo, del bloque de Juntos por el Cambio.
EFE
