Bolivia busca elevar su capacidad de respuesta frente al crimen organizado transnacional mediante una mayor coordinación con los países vecinos y un fortalecimiento del papel de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico. Así lo afirmó el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, durante una entrevista virtual con el programa ON- Otra Noche con Sissi que se emite por EL DEBER, donde participa en la tercera versión de la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C).

Justiniano explicó que el encuentro reúne a 19 países del hemisferio y que, a diferencia de anteriores reuniones, el objetivo es pasar de las declaraciones a acciones concretas contra las organizaciones criminales.
“Se está pasando de la declaración a la acción”, afirmó el ministro, al señalar que durante la jornada se definieron puntos críticos y líneas de trabajo para interrumpir las redes criminales, sus corredores logísticos y las estructuras financieras que permiten su permanencia.
Entre las prioridades identificadas en el foro están el combate al poder económico de las organizaciones criminales, la protección de infraestructuras estratégicas y el fortalecimiento de la seguridad frente a ataques cibernéticos.
Bolivia plantea mayor participación militar
Uno de los principales planteamientos de Bolivia es fortalecer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas para que puedan participar de manera más activa en la lucha contra el narcotráfico.
Justiniano explicó que actualmente la principal responsabilidad operativa recae en la Policía, particularmente en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), pero consideró que las Fuerzas Armadas pueden desempeñar un papel mayor, especialmente en las zonas fronterizas.
Como referencia mencionó a Brasil, donde las Fuerzas Armadas tienen presencia en amplias franjas fronterizas, además de los modelos aplicados en Perú y Paraguay. “Bolivia tiene unas Fuerzas Armadas que pueden prepararse, capacitarse y fortalecerse para luchar contra el narcotráfico”, sostuvo.

Bolivia propuso en Panamá reforzar las fronteras para combatir el crimen organizado
Para avanzar en esa dirección, el Gobierno analiza posibles modificaciones normativas que permitan ampliar las capacidades de las instituciones militares dentro de la lucha contra las organizaciones criminales.
El ministro anunció además que Bolivia trabaja en la implementación de “operaciones espejo”, es decir, acciones coordinadas entre las fuerzas de seguridad de países que comparten frontera.
Según Justiniano, ya existe un acuerdo con Brasil para avanzar en este tipo de coordinación y se prevé plantear iniciativas similares con Argentina y Chile. “Operaciones espejo que se llaman, operativos conjuntos”, explicó.
El objetivo, señaló, es incrementar la presencia estatal en las fronteras y generar un efecto disuasivo frente a las organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas.
El ministro puso como ejemplo la situación registrada recientemente en San Matías, donde las Fuerzas Armadas reforzaron su presencia después de los ataques registrados en esa zona fronteriza.
El Gobierno admite carencias en equipos
Justiniano reconoció que uno de los principales problemas que enfrenta Bolivia es la falta de equipamiento para fortalecer las tareas de seguridad y defensa.
Reveló que actualmente el país dispone de un solo helicóptero destinado a tareas vinculadas con la lucha contra el narcotráfico, y señaló que el Gobierno trabaja para conseguir nuevas aeronaves mediante cooperación internacional. “En este momento tenemos un solo helicóptero”, afirmó.
El ministro explicó que ya se identificaron los tipos de helicópteros que podrían ser necesarios para fortalecer las capacidades operativas del país.
La intención, dijo, es que estos equipos no solo sean utilizados en tareas de seguridad, sino también en operaciones de defensa civil y atención de emergencias, especialmente ante los fenómenos climáticos que podrían afectar al país.
Durante su participación en Panamá, Justiniano también sostuvo una reunión bilateral con representantes del Gobierno de Estados Unidos.
El ministro confirmó que sostuvo un encuentro con Joseph Humay, funcionario estadounidense vinculado a asuntos de seguridad, y destacó que existe un acercamiento para fortalecer la cooperación internacional. “Ha sido un encuentro fructífero desde el punto de vista de la defensa y de la seguridad del Estado de Bolivia”, afirmó.
Justiniano señaló que la cooperación con Estados Unidos deberá desarrollarse respetando la soberanía y la normativa boliviana. También confirmó que ya existe coordinación con la DEA en Bolivia en tareas relacionadas con capacitación, dotación y mecanismos de confiabilidad.
Otro de los ejes que Bolivia llevó al encuentro internacional es la necesidad de atacar las finanzas y la logística de las organizaciones criminales, además de sus operaciones de narcotráfico.
El ministro consideró que las acciones contra las estructuras criminales no deben limitarse a decomisar droga o detener a sus integrantes. “Podemos quitarles droga, pero si conservan su financiamiento, su logística y sus redes de corrupción, pueden volver a reconstruirse”, sostuvo.
En ese contexto, Justiniano mencionó el caso de Sebastián Marset como un ejemplo de la capacidad de las estructuras criminales para intentar reorganizarse después de la caída de uno de sus principales líderes.
Según el ministro, aunque una organización pierde a su máximo dirigente, pueden generarse disputas internas entre mandos medios para asumir el control de la estructura. “Hay todavía una pugna por los mandos medios de agarrar esa estructura”, afirmó.

Fuerzas Armadas de Bolivia
Por ello, Bolivia plantea reforzar la cooperación regional en materia de inteligencia financiera, lavado de activos y movimientos de dinero vinculados a organizaciones criminales, incluidas operaciones realizadas mediante criptomonedas.
Justiniano también aseguró que Bolivia expuso ante los representantes de los demás países su preocupación por los hechos vinculados al denominado narcoterrorismo y por la posibilidad de que las estructuras criminales generen amenazas contra las instituciones democráticas.
El ministro mencionó específicamente los hechos registrados en San Julián y señaló que el caso despertó interés entre los países participantes debido al riesgo de que fenómenos de violencia criminal puedan extenderse hacia otros territorios. “Siempre hay un temor a efectos contagios”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que Bolivia no puede mantener capacidades operativas inferiores a las de los países vecinos si busca enfrentar organizaciones criminales que, por su naturaleza, operan más allá de las fronteras.
El Gobierno boliviano pretende que la participación en la Coalición de las Américas contra los Cárteles se traduzca en acuerdos concretos de cooperación regional.
La agenda planteada por Bolivia incluye intercambio de inteligencia, fortalecimiento del control fronterizo y del espacio aéreo, incorporación de nuevas tecnologías y persecución de las estructuras financieras del crimen organizado.
Justiniano resumió la posición boliviana bajo una premisa: “Cooperación con soberanía, legalidad y resultados”.
El ministro adelantó que la coalición tendrá una nueva reunión, probablemente en noviembre, mientras Bolivia continuará gestionando acuerdos bilaterales con los países vecinos para reforzar sus fronteras y ampliar sus capacidades frente al narcotráfico y otras formas de crimen organizado transnacional.
El Deber