En medio de las rupturas y reacomodos que atraviesan tanto al oficialismo como a fuerzas de oposición, la expresidenta Jeanine Áñez cuestionó el comportamiento de parlamentarios que se alejan de las organizaciones con las que llegaron a la Asamblea Legislativa, pero también lanzó una advertencia a los jefes políticos: los legisladores no son propiedad de los partidos ni de sus líderes.

“La política no debería tener precio, pero tampoco dueños. Bolivia conoce demasiado bien esta historia”, escribió Áñez en su cuenta de X.
Su pronunciamiento aparece en un escenario de fragmentación dentro de la Asamblea Legislativa, cuya composición surgida de las elecciones de 2025 dejó al PDC como primera fuerza, seguido de Libre y Unidad, además de otras organizaciones con representaciones menores.
Áñez puso inicialmente el foco sobre quienes llegan al Legislativo respaldados por una organización y posteriormente toman distancia.
“Cambian los gobiernos, cambian las alianzas, pero vuelven a aparecer las mismas prácticas: parlamentarios que llegan a la Asamblea bajo una sigla, con el respaldo y la confianza de una alianza, y después terminan desmarcándose”, señaló.
Sin embargo, la expresidenta evitó colocar toda la responsabilidad sobre los legisladores y dirigió una parte de su crítica hacia las estructuras partidarias y sus dirigentes.
“Los partidos y sus líderes tampoco son dueños de la voluntad de los parlamentarios. Una alianza política no puede convertirse en una licencia para imponer arbitrariamente una línea sin consultar, sin escuchar y sin evaluar las circunstancias”, sostuvo.
Disciplina, pero no “obediencia ciega”
Para Áñez, existe una diferencia entre mantener disciplina dentro de una organización política y exigir que los legisladores respalden automáticamente las decisiones de sus dirigentes.
“La disciplina partidaria es importante, pero no puede confundirse con obediencia ciega. Los parlamentarios tienen criterio propio, representan ciudadanos y deben poder debatir y disentir con respeto”, escribió.
La exmandataria también cuestionó la actitud de dirigentes que actualmente critican el alejamiento de legisladores, pese a que —según sostuvo— en otros momentos recurrieron a prácticas similares.
“Algunos que hoy se escandalizan por estas prácticas deberían tener la honestidad de recordar que en el pasado actuaron exactamente de la misma manera que hoy cuestionan”, afirmó, aunque no mencionó nombres.
Áñez resumió su cuestionamiento en una demanda de coherencia: “No podemos condenar una práctica cuando nos perjudica y justificarla cuando nos beneficia”.
Finalmente, sostuvo que la democracia necesita representantes con criterio propio, partidos con principios y dirigentes dispuestos a escuchar.
“Los gobiernos pasan, las alianzas cambian y los liderazgos se renuevan; pero la dignidad con la que se ejerce un mandato debería permanecer”, concluyó.
El Deber