Bolivia busca conectarse al cable Humboldt para ser puente digital entre Asia y Brasil

Un cable submarino de casi 15.000 kilómetros, que unirá Chile y Australia a través del Pacífico, aparece entre las piezas más novedosas de la agenda de integración que abordan este viernes los presidentes Rodrigo Paz y José Antonio Kast. Se trata del Humboldt, el proyecto impulsado por Google y el Estado chileno para conectar directamente Sudamérica con Asia-Pacífico, al que Bolivia busca acceder mediante una ruta terrestre de fibra óptica hacia Brasil.

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, anunció que durante el encuentro está prevista la suscripción de un memorando de entendimiento para desarrollar el corredor bioceánico de fibra óptica Chile-Bolivia. El plan pretende convertir al país en un punto de tránsito del tráfico internacional de datos, además de mejorar su propia conectividad.

“Con todo este gran proyecto que tenemos de hiperconectividad, Bolivia va a ser un gran puerto de conectividad entre Atlántico y Pacífico”, afirmó Zamora. Explicó que la integración ya no se limitará a carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos: “También vamos a charlar como un punto bien importante las autopistas digitales”.

¿Qué es el Humboldt? Anunciado en enero de 2024 por Google, la empresa pública chilena Desarrollo País y la Oficina de Correos y Telecomunicaciones de la Polinesia Francesa, el cable principal tendrá unos 14.800 kilómetros de extensión y enlazará la región chilena de Valparaíso con Sídney, Australia. En junio de 2026, Chile aprobó su instalación y proyectó su puesta en operaciones para 2028.

La propuesta no implica que el cable submarino ingrese físicamente a Bolivia. Lo que se estudia es enlazar esa infraestructura internacional, desde territorio chileno, con una red terrestre que cruce Bolivia hasta Brasil y permita conectar las rutas de datos del Pacífico y el Atlántico.

El proyecto, explicó Zamora, busca “convertir a Bolivia en un puente de datos y servicios de internet entre Brasil y Chile”. Según su proyección, permitirá mejorar la velocidad y calidad del servicio y atraer inversiones en centros de datos e industrias que procesan grandes volúmenes de información. Estos beneficios dependerán de los acuerdos técnicos, la infraestructura y el financiamiento que se concreten.

El memorando anunciado será un punto de partida, no una conexión inmediata al Humboldt. El ministro indicó que se gestionará cooperación internacional mediante fondos no reembolsables para estudiar alternativas de conectividad, elaborar un modelo de implementación y financiamiento, y brindar asistencia técnica al grupo de trabajo bilateral.

Bolivia ya tiene un antecedente en esta dirección. En enero de 2026, Entel y Claro Chile anunciaron una interconexión para transportar datos de forma más directa entre Santiago y São Paulo a través del territorio boliviano. Según Entel, esa ruta acortó el recorrido en 2.400 kilómetros y redujo la latencia, es decir, el tiempo de respuesta de la conexión, en 12 milisegundos.

 

Ferrocarriles y puertos

 

La negociación incorpora también ferrocarriles y puertos. Zamora planteó abordar la recuperación del tren Arica-La Paz y la conexión por Avaroa-Ollagüe con los puertos de Antofagasta y Mejillones. Sostuvo que el movimiento anual de minerales por ese circuito, estimado en 800.000 toneladas, podría elevarse a 2,2 millones mediante mejoras logísticas.

“Lo que vamos a solicitar al Gobierno chileno es una mejora de la conexión comercial”, dijo. Mencionó como ejemplo que los trenes bolivianos puedan llegar hasta los puertos y no solo a la frontera. Para la próxima semana anunció una hoja de ruta ferroviaria que revisará distintos tramos del país y la unión de las redes oriental y occidental.

“Nosotros no nos podemos quedar en papeles”, afirmó el ministro al referirse al trabajo que deberá comenzar tras la firma de los memorandos.

El Deber