Tras la visita del presidente José Antonio Kast a La Paz, Bolivia y Chile iniciaron gestiones para reunir a sus altos mandos militares y coordinar acciones contra el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando fronterizo.

El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, informó este lunes que expuso la propuesta a Kast durante su encuentro con Rodrigo Paz, el viernes 16, y obtuvo una respuesta favorable.
“La propuesta tuvo una respuesta positiva y ya estamos en contacto con el ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, para avanzar en la organización de una Reunión de Altos Mandos Militares (RAMM) entre ambos países”, señaló Justiniano.
El anuncio retoma la propuesta de “operaciones espejo” que Justiniano anticipó antes de la llegada de Kast: acciones simultáneas a ambos lados de la frontera, bajo las leyes de cada Estado.
“Lo que esperamos nosotros es conversar sobre el tema de operaciones espejo contra el narcotráfico que podrían hacerse en la frontera, contra el tráfico de armas y contra el contrabando”, explicó Justiniano entonces. Precisó que cada país actuaría dentro de su territorio, conforme a su legislación, sin que la propuesta implique el ingreso de tropas de un Estado al otro.
Justiniano también planteó intercambiar alertas e información de forma “dinámica y continua” para responder a las redes criminales que operan en ambos territorios. La reunión aún no tiene fecha ni sede confirmadas y tampoco se anunció un plan operativo. Su alcance y los límites legales de la cooperación deberán definirse entre Justiniano y Barros.
Un antecedente policial
La propuesta no parte de cero. El 31 de agosto y el 1 de septiembre, La Paz acogió la primera Reunión de Altos Mandos Policiales y Unidades Especializadas (Rampol), con representantes de la Policía Boliviana, Carabineros y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI).
En ese encuentro participaron también el ministro de Gobierno, Marco Oviedo, y autoridades de unidades especializadas en investigación e inteligencia de ambos países.
La cita abrió canales de intercambio de información para enfrentar delitos en los 860 kilómetros de frontera común, en el marco del Compromiso Regional de Santiago contra el crimen organizado, adoptado en mayo.
Ese antecedente fue recogido en la declaración conjunta suscrita por Paz y Kast el 16 de octubre. En el apartado de seguridad, los presidentes ratificaron la cooperación contra el contrabando, el robo y receptación de vehículos, los delitos ambientales y las redes de tráfico de personas, además del narcotráfico.
Durante la visita, Kast describió a esas organizaciones como “enemigos de Bolivia y enemigos de Chile” y pidió reforzar la inteligencia y la cooperación policial.
La futura reunión extendería esa coordinación al ámbito militar, pero la declaración presidencial no fija un calendario ni aprueba operaciones binacionales.
Nuevos mecanismos
La visita de Kast, primera de un mandatario chileno a Bolivia en 71 años, también dejó compromisos en comercio, minería y energía, entre ellos modernizar el ACE 22 y avanzar en la interconexión eléctrica y la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica.
El acercamiento se produce pese a que Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1978, cuando se interrumpió el diálogo iniciado tras el encuentro de Charaña. La reivindicación marítima boliviana permanece vigente, mientras ambos gobiernos buscan sostener mecanismos de trabajo en asuntos compartidos.
En La Paz, Kast invitó a Paz a visitar Chile en 2027 y ambos mandatarios encomendaron al Mecanismo de Consultas Políticas trabajar en la agenda pendiente, incluida una eventual normalización de las relaciones al más alto nivel diplomático.
El Deber