Durante años, el gas natural fue uno de los principales motores de la economía boliviana. Sus exportaciones a Brasil y Argentina generaron ingresos fiscales, aportaron divisas y convirtieron a los hidrocarburos en una de las principales fuentes de financiamiento del Estado. As por ejemplo en 2013, el país le vendió gas natural al mercado argentino y brasileño, por un valor de $us 6.113 millones. Así, Bolivia construyó parte de su estabilidad económica sobre esa riqueza energética y llegó a ser un proveedor relevante para sus vecinos.

Ahora, el escenario comienza a cambiar. El país que durante décadas exportó gas natural abre la puerta a la importación de este recurso para sostener su industria y garantizar la generación de electricidad. La decisión representa un giro histórico para el sector energético boliviano: ante la caída de la producción nacional, el abastecimiento externo empieza a perfilarse como una alternativa para evitar que la falta de combustible frene la actividad económica.
El cambio quedó plasmado en el Decreto Supremo 5755, promulgado el 26 de octubre, que autoriza excepcionalmente a personas y empresas, públicas o privadas, a importar gas natural (GN) y gas natural licuado (GNL) para consumo propio o generación eléctrica.
La norma no habilita un mercado libre de comercialización de gas importado. Los volúmenes adquiridos deben destinarse exclusivamente a las operaciones de quien los importa o a la generación de electricidad. La reventa y la transferencia a terceros están prohibidas y pueden derivar en la revocatoria de la autorización.
La medida busca responder a una dificultad que se ha vuelto cada vez más evidente: Bolivia dispone de menos gas para atender las necesidades de su mercado interno y cumplir sus compromisos externos. La disminución de la producción, el menor margen para exportar y la necesidad de garantizar el suministro energético han colocado al país ante una disyuntiva: encontrar nuevas fuentes de abastecimiento o asumir el costo económico de las interrupciones productivas.
El Deber