El exvicepresidente Álvaro García Linera afirmó que en 2019 querían matar y humillar al expresidente Evo Morales, tal como lo hicieron con el exmandatario Gualberto Villarroel, quien falleció tras ser sacado del Palacio de Gobierno y arrastrarlo por la plaza Murillo mientras una turba lo golpeaba y apuñalaba.

Por ello, agradeció a los gobiernos que luego de su renuncia lo respaldaron y le otorgaron asilo (México y Argentina)..
“A Evo lo querían matar, denigrar, querían ver su cuerpo arrastrado por las gradas y exhibirlo, como hicieron en 1946 con otro presidente popular de Bolivia que fue Gualberto Villarroel, al que lincharon y colgaron en la plaza”, manifestó García en una entrevista con un medio estatal argentino.
El exsegundo al mando del Estado agradeció el apoyo que Morales y él recibieron cuando llegaron a Argentina, luego de primero estar asilados México. “Militantes progresistas jóvenes en Argentina nos brindaron sus casas para poder vivir. Cuando llegamos con mi esposa y mi hija no teníamos más que una maleta y una bolsa de ropa de Alba, ni siquiera carnet de identidad, no teníamos nada”, detalló.
García dijo que el papel del presidente argentino, Alberto Fernández, durante la crisis del 2019, fue fundamental. “Estas actitudes tan hermosas y decisivas, como la del presidente (Alberto) Fernández, que usó todo su prestigio para lograr que el movimiento de otras cancillerías y otros países salvara a Evo”, complementó.
Morales renunció en su bastión, Chapare (Cochabamba), la tarde del 10 de noviembre del 2019. Esto luego de que se conoció el informe preliminar de la auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) que señala manipulación dolosa del proceso electoral de esa gestión.
Muerte de Villarroel
El expresidente Gualberto Villarroel fue linchado el 21 de julio de 1946 por un grupo de ciudadanos en plaza Murillo. Parte de la historia señala que la muerte de este exmandatario fue propiciada por la clase minera adinerada, puesto que sus políticas gubernamentales eran para favorecer a las clases indígenas y sectores desfavorecidos de la población.
Sin embargo, hechos demuestran que durante el Gobierno de Villarroel se cometieron abusos como el asesinato de 10 “conspiradores” en Chuspipata (Los Yungas) y de políticos notables de la oposición en 1944. A esto se suman las represiones también a políticos y universitarios en las revueltas de 1945.
Página Siete
