Zelenski clama a Occidente por más armas para detener a rusos

KRAMATORSK/NUEVA YORK, Afp y Efe

El Presidente ucraniano enfatizó su petición a los países occidentales para enviar más armas y ayudar a contener el “aterrador” costo humano de los avances rusos en la ciudad oriental Severodonetsk, inaccesible desde el resto de zonas controladas por Kiev.

Esta ciudad industrial y su vecina Lysychansk, separadas por el río Donetsk, se encuentran desde hace semanas bajo el fuego de las tropas rusas, que quieren hacerse con el último reducto de Kiev en Lugansk, una de las dos regiones junto a Donetsk que conforman la cuenca minera del Dombás.

Tremendo costo humano

El presidente Volodímir Zelenski aseguró que el costo humano de esta batalla “es muy alto, es simplemente aterrador”, pero se mostró confiado en poder dar un vuelco a la situación si reciben más armas occidentales.

“Simplemente necesitamos más armas para asegurar todo esto. Nuestros aliados las tienen”, afirmó Zelenski.

El asesor presidencial ucraniano Mijailo Podoliak enumeró el lunes las necesidades de sus tropas, incluyendo obuses howitzer, tanques y vehículos armados.

“Siendo directos: para terminar la guerra necesitamos armas pesadas”, dijo en Twitter.

Severodonetsk inaccesible

El gobernador regional de Lugansk, Serguéi Gaidai, admitió el lunes que las tropas ucranianas habían sido expulsadas del centro de Severodonetsk después de semanas de resistencia.

“Han destruido todos los puentes, con lo que acceder a la ciudad ya no es posible. La evacuación tampoco es posible”, dijo a la radio Free Europe.

Gaidai señaló que las tropas rusas controlaban entre un 70 y un 80 por ciento de la ciudad, pero aseveró que no la habían capturado ni rodeado.

Con el cerco ruso estrechándose sobre Lugansk, las tropas ucranianas en la zona sólo disponen de dos opciones “rendirse o morir”, declaró el portavoz de los separatistas prorrusos Eduard Basurin.

Para Rusia, controlar Severodonetsk allanaría el camino para hacerse con otra gran ciudad del Dombás, Kramatorsk, una etapa importante para conquistar toda esta región que en parte ya estaba en manos de rebeldes respaldados por Moscú desde 2014.

Ataque inclemente

La vecina Lysychansk no está a salvo de las hostilidades. Los daños son extensos en esta ciudad, que no dispone de agua ni electricidad ni cobertura telefónica.

Desde allí, la artillería ucraniana aprovecha la posición elevada de Lysychansk para atacar a las tropas rusas que tratan de hacerse con Severodonetsk, al otro lado del río.

Pero los bombardeos son en ambos sentidos y no destruyen sólo edificios, también vidas. Con los ojos enrojecidos, Maksim Katerin mostró a AFP las tumbas de su madre y su padrastro, muertos por una explosión en el patio de su casa.

“No sé quién lo hizo, pero si lo supiera le arrancaría los brazos”, dice el hombre a AFP. 

La vecina de la madre, Yevgueniya Panicheva, llora a su lado y se pregunta: “¿Quién le ha hecho esto?”. “Bombardean y bombardean y no sabemos qué hacer”, lamenta la mujer.

“Crímenes de guerra”

Desde el comienzo de la guerra el pasado 24 de febrero, Rusia recibió múltiples acusaciones de haber perpetrado crímenes de guerra, especialmente tras su retirada de varias ciudades alrededor de Kiev donde se hallaron numerosos cadáveres.

En la periferia de Bucha, una ciudad cercana a la capital que se ha convertido en símbolo de estas denuncias rechazadas tajantemente por Moscú, la policía local anunció el descubrimiento de siete cuerpos en una fosa común.

“Varias víctimas tenían las manos y las rodillas atadas”, indicó el jefe de la policía de Kiev, Andréi Nebytov, en Facebook.

Los ataques de las fuerzas rusas impactan también regiones más alejadas del frente, como la localidad de Pryluky, sede de una base militar en el norte, donde estallaron tres misiles.

Y en la ciudad de Donetsk, controlada actualmente por Moscú y sus aliados, los separatistas prorrusos denunciaron un bombardeo ucraniano en un mercado que habría dejado cuatro muertos y 22 heridos.

ONU trabaja para lograr evacuación de civiles de planta química de Azot

La ONU dijo ayer que está tratando con Ucrania y Rusia la posibilidad de apoyar la evacuación de civiles de la planta química de Azot, en la ciudad oriental de Severodonetsk, como ya hizo en colaboración con la Cruz Roja en el caso de la acería Azovstal de Mariúpol.

“Seguimos trabajando con nuestros socios y en contacto con las partes para prepararnos para dar asistencia una vez que la situación de seguridad lo permita”, dijo en su conferencia de prensa diaria el portavoz de la organización Stéphane Dujarric.

El portavoz dijo que Naciones Unidas quiere ayudar a la evacuación de no combatientes si surge esa posibilidad, pero dejó claro que ahora mismo no es inminente una operación similar a la que se llevó a cabo en Azovstal.

En Severodonetsk, explicó, el acceso sigue siendo muy restringido y es complicado para la ONU tener información clara sobre lo que está ocurriendo.

“Estamos muy preocupados tanto por la situación de los civiles como por el impacto que los combates pueden tener en la propia planta”, señaló Dujarric, recordando los riesgos que pueden darse si se daña la instalación química.

Se calcula que en Azot hay refugiados unos 500 civiles, incluidos decenas de niños, junto a combatientes ucranianos cercados por las tropas rusas, que controlan ya el centro de Severodonetsk.

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