Corría el segundo mes del año, cuando Diego García-Sayán, Relator Especial de la ONU, arribó a Bolivia y el expresidente Evo Morales fue uno de los primeros en darle recibimiento, a través de las redes sociales. “Damos la bienvenida al hermano”, tuiteó.

Dos días después, el 16 de febrero, cuando se conoció que ese alto representante se reuniría con líderes políticos, el MAS emitió un comunicado en el que exigió al Relator de la ONU sobre Independencia de Magistrados y Abogados que “también” se reúna con Morales.
En ese pronunciamiento, el MAS, cuya dirección nacional preside el exmandatario, calificó como “positiva” la iniciativa del Gobierno de invitar a García-Sayán. No obstante, el miércoles Morales se estrelló contra él, después de que indicara, en torno al caso Jeanine Añez, que quienes ejercieron la presidencia tienen derecho a juicio de responsabilidades, al margen de cómo surgió su mandato.
El exmandatario en un hilo de cinco tuis sindicó a García-Sayán de tratar de someter a la justicia para favorecer a responsables de un “golpe de Estado” y hasta lo acusó de imitar “el intervencionismo militar de la OTAN para convertirse en instrumento del intervencionismo judicial”.
Una retrospectiva
Durante su visita, García-Sayán no se reunió con Morales ni con la expresidenta Añez, pese al pedido de sus allegados. En cambio, el alto representante sí sostuvo encuentros, por separado, con Carolina Ribera, hija de Añez, y con las víctimas de Senkata y Sacaba.
Cuando finalizó su visita, el 22 de febrero, García-Sayán pidió una atención justa para que las víctimas de 2019 hallen justicia, y comentó que durante el encuentro que tuvo con los afectados escuchó “testimonios conmovedores”.
Como resultado de su llegada, el 21 de febrero, representantes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y del Ministerio de Justicia suscribieron un protocolo para “la observación de procesos judiciales”, en presencia de García-Sayán. En ese marco, el despacho de Estado informó entonces que el juicio por el caso Golpe II “contaría con la observación y seguimiento de los organismos internacionales de Derechos Humanos”.
Entre otros puntos, durante su informe preliminar, García-Sayán incidió en que “la justicia está lejos de la gente” y comentó que, pese a que se habló de persecución política, ninguna de las personas con las que se entrevistó le manifestó hechos que sustenten aquello.
Morales, el 24 de febrero, lanzó un tuit en el que resumió sus conclusiones sobre el accionar de la oposición ante la llegada del visitante: “La derecha golpista fracasó con sus victimizaciones para evitar la justicia. El pueblo boliviano y el mundo saben que hubo golpe de Estado. Relator Diego García-Sayán certificó que no hay persecución política y criticó que hasta hoy las víctimas no consiguen memoria, verdad y justicia”.
En mayo se difundió el informe final de la visita que realizó de García-Sayán a Bolivia, en el que, entre otros detalles, alerta de la persistencia de la injerencia política y la corrupción en altos niveles de la justicia, y señala que el caso Añez pone de manifiesto problemas estructurales de la administración de justicia.
Revelación y respuesta
El domingo, luego de que el viernes se dictara la sentencia contra Añez por el caso Golpe II, Morales comentó acerca de una reunión política, en la que se abordó si la exmandataria debía ser sometida a juicio ordinario o a un caso de Corte en torno a los hechos de Senkata y Sacaba.
“En una reunión convocada por el hermano Lucho Arce, estaba David Choquehuanca, vicepresidente; Iván Lima, la ministra de la Presidencia, el Pacto de Unidad -no todos- jefes de bancada, senadores, diputados, presidentes de las cámaras, casi coincidíamos que debe ser juicio ordinario y no juicio de responsabilidades”, manifestó.
Dos días después, el 14 de junio, García-Sayán expresó: “Preocupa lo revelado este domingo por el expresidente Evo Morales sobre una reunión política entre líderes del gobierno y del partido de gobierno, en que habrían acordado que la señora Añez sea sometida a un juicio ordinario y no a un juicio de responsabilidades”.
En sus mensajes, el Relator subrayó que la oficina en Bolivia de las NNUU para los Derechos Humanos “ha venido acompañando el proceso y analiza los aspectos procesales y el seguimiento o no del debido proceso”.
El lunes, García-Sayán presentará ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra (Suiza) el informe final de su visita a Bolivia, del 15 al 22 de febrero.
Cuando el 14 de febrero Morales le dio la bienvenida, comentó el motivo del arribo del Relator de la ONU: “Llega a Bolivia para verificar la independencia de la justicia”.
Página Siete
