Para calmar el dolor, la adolescente debe aplicarse una pomada que tiene un costo de 250 bolivianos y que se le agota en 10 días. Esta familia es de recursos económicos limitados, por ello suspendieron el tratamiento.

“Ya nos faltó los recursos económicos y no le compramos más, le hicimos puros remedios caseros, puro baños. Lo que quisiéramos es que la vea otro dermatólogo y que le recete otros remedios”, declaró a Red Uno el padre de la menor de edad, Roberto Arturo.
Flor María sueña con ser enfermera, volver al colegio y vivir una vida libre de la enfermedad que ahora la tiene afectada.
Las personas que quieran apoyarla pueden comunicarse a los números de celular 78004055, 76004553 y 77419939.
Página Siete
