En este proceso democrático que vive Bolivia, el país ha requerido la participación de personas clave en tiempos de crisis. Una de ellas es el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, quien, a 40 años de la democracia, considera que este sistema se encuentra en “estado de maduración”.
—Según usted, ¿cuál es el estado de la democracia en el país?
—Pese a celebrar 40 años de vigencia con notables avances en los ámbitos de participación electoral, reducción de la pobreza e inclusión ciudadana, todavía revela graves deficiencias que no permiten consolidarla como un mecanismo de convivencia armónica y eficaz para el funcionamiento de las instituciones y la solución de viejos problemas. Todavía se encuentra en estado de maduración.
—¿Qué riesgos enfrenta este sistema en Bolivia?
—Son varios, entre ellos: la pugna por acceder y conservar el poder público como un fin en sí mismo de los partidos y de sus líderes sin reparar que la democracia plural es un instrumento de servicio a la colectividad y no de favor a partido o propósito hegemónico alguno; la falta de vocación de diálogo político y ciudadano en temas imprescindibles e inexcusables como: salud, educación, empleo o justicia; la desatención e indolencia para preservar, respetar y en su caso mejorar las instituciones fundamentales: los cuatro órganos de poder público, las instituciones de defensa del ciudadano y otras; la ausencia de políticas de Estado concertadas y mesurables; la ausencia y distorsión de la información que se hace accesible a los ciudadanos por diversos medios y el propósito de superar una cultura de confrontación permanente.
—¿Qué hacer para fortalecer la democracia en Bolivia?
—Convirtiendo el respeto, la tolerancia, el consenso y la solidaridad en una práctica diaria por todos. La democracia no está limitada a elegir y someterse al triunfador, importa una compleja práctica de concertación y cooperación en el ejercicio del poder en favor de todos, sin exclusiones.
Los Tiempos
