MAS trabaja con viejas élites cruceñas en una nueva Santa Cruz de migrantes

El gobierno de Luis Arce busca a las élites tradicionales cruceñas cuando la base social en ese departamento ha cambiado y se ha nutrido de una migración interna que puede reconfigurar la identidad política local a futuro, afirma el politólogo Franz Flores Castro. La pregunta es si la élite cruceña empresarial y terrateniente sigue siendo la misma de hace unas décadas.

Mientras el escenario de polarización entre el Gobierno central y el Gobierno Departamental de Santa Cruz protagoniza los titulares de la prensa estos días, los empresarios cruceños siguen más bien como equilibristas por un camino en el que no se permiten apoyarse en ninguno de los campos enfrentados, o por lo menos no de manera visible.

Atrás quedó la coyuntura en la que Evo Morales le dijo a la prensa: “Los empresarios cruceños me dicen que van a apoyar (mi candidatura) porque nunca ganaron así, como con otros partidos…”. Era el momento de campaña electoral en 2019, cuando un selecto grupo de la burguesía cruceña se fotografió con el líder del MAS-IPSP luego de una reunión cerrada, entre ellos gerentes y/o presidentes de Las Lomas, Banco Económico, Gravetal, Ferrotodo, Itacamba y Carlos Caballero, entre otros.

Ese mismo año, otro puñado de ganaderos celebraban la apertura a la exportación de carne bovina a China, luego de intensas y largas gestiones gubernamentales, además de una política de compra de ganado desde el gobierno para dotar de pequeños hatos a comunidades campesinas e indígenas en todo el país.

El apoyo abierto al líder del MAS quedó diluido después de la crisis política de 2019, cuando el recientemente electo Evo Morales y sus ministros más cercanos huyeron del país ante una convulsión social que inicialmente pedía nuevas elecciones por una sospecha de fraude.

¿Nacerá la nueva Santa Cruz?

En este momento, el país atestigua otra vez una aparente polarización entre el gobierno central, dirigido por el MAS-IPSP, y la oposición de líderes cívicos de Santa Cruz y el gobernador Luis Fernando Camacho. El detonante es la realización del censo de población, previamente anunciado por el Gobierno central para realizarse en 2022, pero postergado por ahora hasta 2024.

Esas tensiones no han logrado arrastrar a sectores dominantes de la economía cruceña: este año el presidente de la Feria Internacional de Santa Cruz (Fexpocruz) y presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Óscar Mario Justiniano, invitó al presidente Luis Arce a la inauguración del evento anual, a contramano del gobernador Camacho, que no lo hizo ni en atención a formalidades protocolares.

Para el economista y politólogo Flores, que analiza a la dinámica de las regiones como una relación entre centro y periferia, esas tensiones son episódicas, pues “la futura reconfiguración política de este país se va a dar a partir de la división que surja dentro del MAS, no a partir de que gane la oposición y pierda el oficialismo”. “El MAS es a tal punto un partido hegemónico y grande que cualquier tipo de reconfiguración política es impensable sin una división interna”, explica el académico.

A pesar de sus propias tensiones, el MAS-IPSP no abandona el escenario político nacional, y menos en el departamento de Santa Cruz, donde se juega un amplio electorado y los favores de sectores económicos importantes. Para Flores Castro la migración interna de occidente a oriente es “el dato sociológico fundamental que está reflejando esta pugna de Camacho versus Johnny, y la actuación de los comités cívicos y los cabildos”. “Es un hecho incontrovertible –comenta el académico– el debilitamiento del regionalismo cruceño y la aparición de uno nuevo a partir de estas nuevas identidades sociales que en algún momento pueden ser nuevas identidades políticas”, dijo.

Paradójicamente, el censo de población que reclaman los cívicos cruceños puede revelarles su propio debilitamiento político frente a una base social que ya no es de su raigambre. La proyección del INE es de 3,3 millones de habitantes para el 2020 en el departamento.

“Este debilitamiento de las élites regionalistas cruceñas se va a acrecentar con el pasar del tiempo y a medida que se vaya incrementando la migración de occidente a oriente… Sin duda han empezado a emerger dentro de la mancha urbana otro tipo de actores, con otro tipo de identidades y sensibilidades. Esto no quiere decir que esa gente nueva sea necesariamente masista, aunque el MAS está suponiendo que es masista”, dice Flores.

El empresariado está comenzando a leer esos cambios. El directorio de la Fexpocruz invitó este año por primera vez y con mucho éxito a sectores emprendedores de El Alto y La Paz. Por otro lado, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) tiene en su base social y en su directorio a un importante sector de campesinos migrantes del sur del país que llevan en algunos casos medio siglo viviendo y trabajando en este departamento.

Esa apertura de mentalidades no está generalizada por ahora. “A juzgar por sus discursos, (ellos) no se están adecuando a los nuevos tiempos. La única persona que podía vincular el sector elitario de Santa Cruz, por así llamarlo, a esa vieja Santa Cruz con la nueva Santa Cruz era Percy Fernández. Una vez que él sale de ese espacio, no hay quién pueda hacer el vínculo con ambos sectores; de alguna manera Camacho trata de hacerlo con aire de populismo y también Johnny Fernández, pero creo que no lo están logrando”, comenta Flores Castro, docente en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.

“El puente”

Para el politólogo y docente universitario Orlando Peralta, el MAS ha aprovechado el distanciamiento entre Camacho y Fernández, inicialmente aliados electorales, para buscar un apoyo en el alcalde de Santa Cruz de la Sierra. Es decir que el edil cruceño, un empresario de segunda generación de migrantes, pues su padre, el fallecido Max Fernández, había nacido en Quillacollo, Cochabamba, estaría apostando a respaldarse con el partido de gobierno.

$!El presidente Luis Arce saluda al alcalde Jhonny Fernández

El líder de la UCS no participó del cabildo el 30 de septiembre y antes, en el paro cívico del 8 y 9 de agosto, tuvo una participación activa en contra, movilizando incluso a funcionarios municipales.

Fernández no es un intermediario del gobierno con las élites económicas, en criterio del politólogo, pero está permitiendo al presidente Arce acercarse a actores económicos que, si bien no tienen poder político, sí pertenecen a una fuerza social que en determinados momentos pueden influir en decisiones de alto nivel. “Por ejemplo, Johnny lo llevó al Presidente a las Cabañas del río Piraí para que prometa inversión. A la vez, a los comerciantes del mercado Mutualista (recientemente siniestrado) les ha prometido préstamos bancarios”, explica.

“Comparemos lo que pasaba con el acercamiento con Rubén Costas y Percy Fernández. Había un acercamiento para el caso de la gestión pública. Había diferencias políticas, pero después se aminoró. En el caso de Evo y Rubén Costas, podían estar sentados, aquí no se pueden ni mirar, eso perjudica a la gestión pública y permite que Arce Catacora pueda articularse con otros sectores populares y empresariales para poder estar en Santa Cruz”.

En fin, nada de esto sería relevante, dice Peralta, si no estaría vigente la tensión por la exigencia del censo y de un cabildo. Este panorama hace que esta pugna se perciba más fuerte, sin un mínimo espacio de diálogo.

Si tienes el poder…

Si bien Fernández puede ayudar, no es determinante para que Arce Catacora pueda llegar hasta los empresarios y convocarlos a revisar temas de desarrollo productivo con las organizaciones del empresariado cruceño.

La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, invitó recientemente al directorio de la CAO a una reunión para el 6 de octubre, en el marco del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025. “Reconstruyendo la economía para vivir bien, hacia la industrialización con sustitución de importaciones”, resalta. La invitación directa, sin un “puente político”, responde a varias inquietudes de los empresarios, entre ellas la producción agrícola con tecnología transgénica.

No es el único tema pendiente. Para inicios de 2018 se tenía un acuerdo entre el expresidente Evo Morales y la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) para modificar los límites de la Reserva Forestal Guarayos. El tema no avanzó, pero la zona se ha convertido en escenario de una disputa violenta con presencia de avasalladores de esas tierras. Y eso también es tema de interés.

Por ahora, según el Ministerio de Economía y Finanzas, los resultados muestran que el Gobierno central casi ha duplicado la inversión pública en Santa Cruz entre las gestiones 2020 y 2021, con 593 millones de dólares, para proyectos productivos, de infraestructura y sociales (salud). Muchas de esas inversiones, aunque aún no recuperar los niveles prepandemia, están orientadas a dar una mejor condición y fortalecer la capacidad de los privados con infraestructura en transporte y energía.

La misma fuente afirma que Santa Cruz es el primer departamento en retornar a los niveles prepandemia de su movimiento económico, con 12.335 millones de dólares de PIB nominal registrado el año pasado. Y, ojo, los sectores agropecuario y manufacturero no dejaron de crecer a pesar de la emergencia sanitaria. Toda esta dinámica sucede ante el surgimiento de una nueva identidad cruceña alimentada por una migración interna, de la que habla el analista Flores Castro. Esa base social es demográficamente importante, tiene una participación económica central, pero probablemente aún no determinante. El entrevistado considera que “el MAS está repitiendo un viejo juego que es aliarse con las élites cruceñas, pero la pregunta es: ¿esas élites cruceñas a las cuales hoy el MAS privilegia sus alianzas son las únicas élites que existen en Santa Cruz?”.

Página Siete

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