El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, proyectó que 2023 será “complicado” si es que no existe un trabajo conjunto entre el sector público y privado para que se tomen acciones que permitan fomentar la inversión pública y no se restrinjan las exportaciones.

Recordó que, hasta hace algunos años, Bolivia estaba siendo admirada en el mundo porque las proyecciones de su crecimiento, hasta el primer semestre, eran del 4,1 por ciento y una inflación del 1,2 por ciento.
Sin embargo, debido a los desencuentros con el sector del empresariado, la falta de una “sinergia” público-privada, los paros, bloqueos y ahora los avasallamientos, principalmente en Santa Cruz y Cochabamba, generan un riesgo en la economía y la inversión.
“Lo que se quiere, frente a ese panorama tan difícil para 2023, es que haya señales claras, señales que alienten la inversión, que no restrinjan la exportación que ayuden a sustituir importaciones, por ejemplo, produciendo más bioetanol para disminuir la importación de gasolina y ahorrar divisas”, explicó.
Rodríguez sugirió además que se den las condiciones para que el sector privado pueda invertir en cultivos extensivos de plantas, materas primas, energéticas para producir biodiésel.
Todo pasa, según dijo, por la voluntad del Gobierno y la creación de una agenda conjunta que la que se debe construir entre el sector público y privado, con el fin de reactivar la economía.
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