Cientos de simpatizantes del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro invadieron ayer el Congreso, el Tribunal Supremo y el palacio presidencial de Planalto, sedes de los poderes en Brasilia, causando numerosos destrozos.

Los manifestantes protestan contra el regreso al poder del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien derrotó a Bolsonaro en la segunda vuelta el 30 de octubre y fue investido hace una semana como nuevo presidente de Brasil.
Las impactantes imágenes, que recuerdan al asalto del Capitolio en Estados Unidos, muestran una marea humana ingresando en el edificio de arquitectura moderna, sede de la Cámara de Diputados y del Senado.
Los manifestantes ocuparon el techo, pero también los jardines adyacentes. Momentos después se confirmó que además accedieron al palacio presidencial y la Corte Suprema, todos edificios que se encuentran en la misma plaza en Brasilia.
Los extremistas, en su mayoría con camisetas amarillas y verdes y banderas de Brasil, también atacaron algunos vehículos de la Policía Legislativa, que brinda seguridad al Congreso.
Además, destruyeron barreras de protección y armados con palos enfrentaron a los agentes que intentaron contener, sin éxito, la entrada de los manifestantes. La Policía intervino con gases lacrimógenos, constató un fotógrafo de la AFP. Al final de la jornada, hubo al menos 400 personas detenidas.
Intervención federal
Horas después de que cientos de seguidores de Jair Bolsonaro invadieran los edificios de los tres poderes de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decretó la intervención federal en el área de la seguridad de Brasilia.
Lula nombró como interventor a Ricardo Capelli, secretario general del Ministerio de Justicia, quien será el responsable de toda el área de Seguridad en la capital hasta el próximo 31 de enero y estará subordinado directamente al presidente.
Con la intervención, los órganos de Policía de la capital pasan a estar controlados por el interventor, que a su vez sólo responde ante Lula. El interventor tendrá poderes para requerir fondos y bienes a disposición del Gobierno regional del Distrito Federal de Brasilia para desempeñar sus funciones, según el decreto leído por el presidente.
En una declaración a la prensa, Lula dijo que quien debería haber estado a cargo de la seguridad en Brasilia “no hizo” sus funciones. El mandatario también criticó a los “vándalos fascistas” que invadieron las sedes de los tres poderes y causaron destrozos en los edificios.
Agregó que los radicales han sido “estimulados” por el exgobernante y que “pagarán con la fuerza de la ley” por los disturbios provocados, así como aquellos que los han financiado.
Momentos antes de la intervención de Da Silva, trascendió que el secretario de Seguridad del Distrito Federal de Brasilia, Anderson Torres, fue destituido de su cargo.
“Determiné la destitución del secretario de Seguridad del Distrito Federal, al mismo tiempo que puse en las calles a todos los cuerpos de seguridad, con la determinación de detener y sancionar a los responsables”, afirmó el gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, en sus redes sociales.
Torres acababa de asumir la Secretaría de Seguridad de Brasilia, tras ejercer como ministro de Justicia en los dos últimos años de mandato del Gobierno de Bolsonaro, que dejó el poder el pasado domingo, cuando Lula juró como nuevo jefe de Estado.
Sin embargo, una semana después de asumir como responsable del área de seguridad de Brasilia fue despedido de forma fulminante, ante el caos instalado en la capital brasileña, después de que miles de partidarios radicales invadieran las sedes del Congreso, el Palacio de Planalto -sede del Gobierno- y el Supremo. Los simpatizantes actuaron ante la aparente connivencia de algunas patrullas de la Policía Militar de Brasilia, que, según vídeos divulgados por medios locales, se dedicaron a observar desde la distancia e incluso se tomaron fotos del momento con sus celulares.
El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro permanece en Florida (EEUU) sin que se tengan noticias precisas de él, salvo videos y fotos compartidas en redes sociales donde se ve sosegado, mientras seguidores suyos invadieron este domingo la sede del Congreso Nacional, así como las sedes del Tribunal Supremo y el palacio de Planalto, sede del Ejecutivo. Bolsonaro, que evadió la ceremonia de investidura de su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva, celebrada el 1 de enero pasado, ya visitó Florida en 2020 y en esa ocasión se alojó en el club Mar-a-Lago del expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021), en Palm Beach.
En esta nueva visita, se ha visto en las redes sociales compartiendo con seguidores suyos en la ciudad de Orlando.
Bolsonaro partió hacia Florida en el avión presidencial, poco después de dirigirse a sus seguidores y pedir una dura oposición al próximo Gobierno, y aterrizó de noche en Orlando.
AFP
