Vidas rotas: la estigmatización, una secuela de ser hijos de víctimas de feminicidio

Tu papá es un asesino”, “no tienes mamá”, “tu papá está en la cárcel”, “el hijo de la asesinada” esas son algunos de los ataques con las que tienen que lidiar a diario los hijos de las víctimas de feminicidio en territorio nacional. No solo cargan con la pérdida violenta de su madre, sino también con el estigma social que soportan dentro de las unidades educativas y el mismo entorno familiar, lo que los pone en una situación de vulnerabilidad total.

¿Dónde está mi mamá, cuándo va a bajar del cielo? Le pregunta Ana (nombre referencial) casi todas las noches a su abuelita María de 60 años. La pequeña cumplió cinco años el 2022 y un año antes su mamá, Viviana falleció de una golpiza brutal propinada por su esposo Rubén Callata, que la mantuvo siete meses en estado vegetativo.

La víctima dejó dos niños en la orfandad de ocho y cinco años. Ambos enfrentan una serie de problemáticas para su reincorporación a la sociedad después de haber vivido episodios de violencia en su hogar y la muerte repentina de su progenitora, uno de los mayores obstáculos es, sin lugar a dudas el de la discriminación que sufren en sus aulas y el lugar donde habitan.

La abuela relata a la Agencia de Noticias Fides (ANF) que desde la muerte de su hija Viviana, la vida de sus nietos cambió por completo y pese a la ayuda de sus familiares y algunas sesiones de terapia, los pequeños enfrentan una serie de obstáculos para tener una “vida normal”. Debido a que en la zona donde viven, en El Alto, son constantemente señalados e incluso, dice que hay personas que se alejan y evitan socializar con las víctimas.

“Los niños huérfanos, todas las tardes y noches me preguntan por su mamá, lloran porque a veces les molestan en el colegio por lo qué ha pasado con su mamá o en la misma zona donde vivimos, queremos irnos de ahí a otro lugar, pero no sabemos dónde. Hay días en que no pueden dormir, no sé qué hacer y a veces solo lloran y se pregunta ‘¿no parece mi mamá? ¿Cuándo va llegar del cielo? Ella me quería’”, afirma con lágrimas.

María cuenta que sus nietos se sienten solos y que hay días en los que están decaídos y se aíslan. En algunas oportunidades, el hijo mayor tuvo un comportamiento agresivo.

ANF

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