Balance: potente terremoto en Turquía y Siria ya supera los 12.000 muertos

El balance del potente sismo que golpeó el lunes Turquía y Siria superó ayer los 12.000 muertos, mientras los rescatistas seguían luchando para encontrar supervivientes bajo los escombros.

Según las autoridades y fuentes médicas, al menos 9.057 personas murieron en Turquía y otras 2.992 en Siria a causa del temblor de magnitud 7,8, lo que eleva el total de muertos a 12.049.

En medio del luto y dolor surgieron críticas en la atención de la emergencia. Ayer, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reconoció “deficiencias” en la respuesta al terremoto que sacudió su país y Siria.

“Por supuesto, hay deficiencias, es imposible estar preparado para una catástrofe así”, dijo el jefe de Estado, que visitó la provincia de Hatay (sur), una de las más afectadas, en la frontera con Siria.

“Unas personas deshonestas y sin honor publicaron falsas declaraciones como: ‘no vimos soldados ni policías’” en la provincia de Hatay, denunció Erdogan. “Nuestros soldados y nuestros policías son gente honorable. No dejaremos que personas poco recomendables hablen de ellos de esa manera” dijo.

El Presidente turco afirmó que 21.000 miembros del personal de rescate fueron desplegados sólo en la provincia de Hatay. “Actuando así, daremos respuesta al desastre para que nadie quede bajo las ruinas ni sufra” dijo a menos de cuatro meses de la elección presidencial.

En medio de los escombros de los edificios de una decena de ciudades del sur y el sureste de Turquía que fueron devastadas por el sismo de magnitud 7,8, los sobrevivientes que esperan ayuda, criticaron al Gobierno turco y especialmente a Erdogan, quien lidera el Estado desde 2003, diciéndose “abandonados” en medio del frío.

Funerales colectivos y dolor

El principal cementerio de Gaziantep acogió ayer el funeral conjunto de víctimas del sismo que azotó el lunes el sureste de Turquía y Siria, con los ataúdes agrupados de diez en diez entre allegados desconsolados.

Desde el martes, al cementerio Yesilkent de Gaziantep han ido llegando los muertos. La alcaldesa de la ciudad, Fatma Sahin, lanzó un llamado para que religiosos musulmanes acudan a Gaziantep y echen una mano en la celebración de los funerales.

Además, ante la probabilidad de que el balance de muertos aumente, se está estudiando la posibilidad de ampliar los horarios del cementerio para celebrar exequias, informaron las autoridades.

Ayer, centenares de hombres se alinearon frente a los féretros en el camposanto de Yeslikent, mientras el imán, ayudado de un micrófono, pronunció su oración y bendijo a cada una de las víctimas. Entre éstas se encontraban Done y Ayas Sundar, una pareja, y Ayse Colak, de 35 años, que murió junto a su esposo y sus padres en el derrumbe de su edificio en Nurdagi,a 65 km al este de Gaziantep, según contaron sus hermanas.

“Ya no existe Nurdagi, la ciudad está completamente destrozada”, afirmó una de las hermanas, que rechazó dar su nombre.

También fue enterrada Ruveyda, una joven de 17 años que residía en un apartamento situado en el sexto piso de un edificio.

Según contó su madre, Hatice -que prefirió callar su apellido- ella y Ruveyda lograron escapar antes de que el edificio se derrumbara. Al principio, la joven dijo que se encontraba “bien” pero horas después empezó a sentirse mal y murió al poco en un hospital, al parecer por lesiones internas, contó su madre.

Otro de sus hijos, Serhat (21 años) continúa desaparecido bajo los escombros.

Según las autoridades, el imán que ofició el funeral de la mañana tenía previsto realizar la oración del mediodía antes de celebrar más funerales por la tarde.

En la región, los rescatistas internacionales y los equipos de socorristas turcos y voluntarios continúan buscando supervivientes.

ONU pide facilitar la ayuda

Un alto responsable de Naciones Unidas urgió ayer al Gobierno sirio a facilitar la entrega de ayuda humanitaria en las zonas bajo control rebelde en el noroeste del país, devastadas por el sismo del lunes.

“Dejen de lado la política y permitan que realicemos nuestra tarea humanitaria”, dijo en una entrevista con AFP El-Mostafa Benlamlih, coordinador de Naciones Unidas en Siria. “No podemos permitirnos el lujo de esperar y negociar”, insistió.

“Requerimos libre acceso, necesitamos todo el apoyo”, para ayudar a la población del noroeste de Siria, indicó Benlamlih. “Necesitamos el apoyo de todas las partes interesadas para facilitar el acceso, sea al noroeste o en el resto de Siria”, agregó.

El sismo aumentó el desafío planteado por las organizaciones humanitarias para ayudar a la población siria, en particular en la zona rebelde de Idlib (noroeste). Casi toda la ayuda humanitaria destinada a las zonas rebeldes es llevada desde Turquía por el cruce de Bab al-Hawa, que fue afectado por el sismo, según la ONU.

AFP

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