Rita Vaca Vargas, de 34 años, dormía en su cama cuando un ruido interrumpió su sueño. Algo no andaba bien y apenas pudo advertir que se trataba de un terremoto salió corriendo junto a sus tres hijos de 16, 12 y 4 años. Un parque cercano fue su refugio mientras ocurría el desastre. Se mantuvieron allí a la intemperie y rigor del frío intenso que se vive en la actualidad.

Rita es oriunda de Santa Cruz, Bolivia, y llegó hasta ese lejano país porque se casó con un turco. Tuvo tres hijos, de los cuales dos de ellos son de nacionalidad boliviana y la menor de 4 años de nacionalidad turca. Hace algunos meses se separó de su pareja, quien se fue a Catar, por lo que ahora ella es la cabeza de su hogar. Vive en Hatay, al sur de Turquía, una de las provincias más golpeadas por el terremoto.
“Ella despierta por el producto de unos ruidos y también por el celular (…) ha sentido el temblor. Piensa ‘los documentos, qué documentos llevo, no importa’, y carga un par de ropas y en un tremendo frío salen a la calle, salen al parque”, contó la viceministra de Gestión Institucional y Consular, Eva Chuquimia.
El edificio de cuatro pisos en el que vivían quedó destruido, dos de esas plantas quedaron totalmente enterradas. Su hogar, los siguientes días, fue una carpa, mientras los rescates y la suma de muertos por miles continúa.
“La gente ahora está durmiendo en el parque, están durmiendo bajo el puente, están durmiendo en los autos, están durmiendo en bares, en todo lo que se pueda”, indicó la Viceministra a tiempo de señalar que es complicado el traslado de ayuda de un lugar a otro porque los caminos están destruidos. La gente realiza “ollas comunes” para sobrevivir.
Rita buscó ayuda y gracias a una institución de apoyo se contactó con el embajador de Bolivia en Turquía, Edgar Sejas, quien acudió al lugar para socorrer a los cuatro integrantes de esta familia. Los trasladó hasta un hotel en Ankara, que fue dispuesto por el Gobierno turco, donde al momento están refugiados. La familia también recibe alimentación y ropa abrigadora.
No tienen ninguna afectación física, pero sí psicológica por la magnitud de este fenómeno natural. “Todas las familias de Turquía tienen un ciudadano muerto, entonces se necesita una asistencia psicológica, una protección psicológica”, agregó Chuquimia.
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La familia boliviana, al tener pasaportes caducados, deberán salir de Turquía hacia Bolivia mediante salvoconductos, razón por la cual se realiza los trámites respectivos. Ayer se entregó a la niña de 4 años su pasaporte turco, ya que aún no tiene documentación boliviana.
Después de concluir con este proceso, la familia abordará un vuelo de Turquía a Madrid y de Madrid a Santa Cruz. Es un vuelo solidario y todos los demás gastos están cubiertos por el Gobierno boliviano. Se espera que en los próximos días llegue a Bolivia.
“Rita Vaca Vargas va a venir aquí, viene con sus hijos, finalmente va a estar en Bolivia, en un lugar seguro y tranquilo, con su familia, que es lo que necesita, seguramente una buena alimentación, escapar del caos, escapar del frío, estar con una comida rica y eso es lo que queremos”, puntualizó la Viceministra.
200 bolivianos residen en Turquía
En Turquía residen aproximadamente 200 bolivianos y otras 300 estaban en tránsito, de acuerdo con el Viceministerio de Gestión Institucional y Consular.
De éstos, el Gobierno boliviano tiene contacto permanente con 60 personas, quienes están en una situación estable y no solicitaron su retorno a Bolivia.
“En la zona donde están (los mayores desastres), por lo que nos cuentan, no hay muchos extranjeros, bueno encontramos a una familia, pero al momento no hay ciudadanos bolivianos heridos ni fallecidos, gracias a Dios, estamos en permanente contacto”, indicó.
Asimismo, refirióque la Organización de Naciones Unidas hizo llegar apoyo psicológico y alimentos para los afectados por el terremoto.
Esta cartera de Estado sostiene que están dispuestos a ayudar a cualquier boliviano que lo requiera, no sólo por el terremoto, sino que se encuentren en una situación de vulnerabilidad.
Página Siete
