Denuncian nuevo acecho a la reserva de Tariquía que ya sufre por un incendio

Cerca de 7.000 hectáreas de la Reserva Natural de Flora y Fauna Tariquía fueron quemadas por un incendio, que autoridades y comunarios aseguran fue provocado en favor de intereses de ciertos sectores. Sumado a ello, ahora nuevamente ingresan las empresas petroleras a continuar con las actividades de exploración y extracción de recursos naturales, lo que aumenta el impacto ambiental para los “pulmones de Tarija”. Así lo denunciaron comunarios y dirigentes.

Actualmente, la maquinaria de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con su subsidiaria YPFB Chaco, ya realiza la apertura de caminos por la comunidad de Piedra Grande El Cajón para el ingreso de equipo pesado con el objetivo de perforar del pozo Churumas, el cual está ubicado en lo que era el área núcleo de la reserva, una zona restringida para cualquier actividad agrícola, ganadera u otra, pero que ya es explorada.

“Como necesitaban modificar el área para hacer la exploración de los pozos petroleros dentro de la reserva, igual nomás se inventaron un Plan de Manejo que no fue consensuado con las comunidades. Sin cumplir todos los procedimientos, han aprobado un Plan de Manejo en el que se ha modificado, se ha recortado el área núcleo donde están emplazados los pozos de Astilleros y Churumas, para bajarlo a una segunda categoría y permitir las actividades extractivas”, explicó el vicepresidente del Comité de Gestión de Tariquía, Francisco Romero.

Apuntó al Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) de someterse a los intereses del Gobierno, en vez de cumplir su función de proteger la reserva, las especies de flora y fauna y a las mismas comunidades. “El Sernap ha dado el visto bueno para que el Ministerio de Medio Ambiente emita la licencia ambiental para las petroleras y ahora últimamente se han actualizado las licencias y con eso han vuelto a entrar”, dijo.

Denunció que ahora las mismas comunidades que viven en la reserva, al igual que el Comité de Gestión de Tariquía tienen el aval legal para fiscalizar y controlar del área protegida, pero no pueden ingresar a verificar a la zona donde trabaja la maquinaria pesada, ya que los comunarios lo prohibieron y el Sernap instaló puntos de control que incluso tienen tres portones que restringen su acceso, por lo que el dirigente se pregunta ¿qué esconden en esa zona?

“Sabemos bien que la empresa ya hizo el camino, hizo la planchada y los incendios justamente han sido en el camino a Churumas (…). Por eso nosotros toda la vida hemos dicho que estos incendios no han sido naturales como ha dicho el Gobierno; seguramente han sido provocados por alguien”, dijo Romero.

Asimismo, denunció que en 2022 pidió información al Sernap sobre las empresas petroleras, los trabajos que realizan y otros detalles, sin embargo no les facilitaron la información. Advirtió que cumplidos los plazos interpondrán un amparo constitucional bajo el argumento de que están privados del derecho a la información.

$!Un cartel que muestra que es un área protegida.

Amenaza a dirigentes

Una de las comunarias de El Cajón, además presidenta del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), Janeth Alfaro, informó que quienes denuncian estas irregularidades sufren amedrentamientos y amenazas de que les quitarán sus tierras. Responsabiliza a José Luis “Pepe” Gutiérrez.

“Me llaman a mí, ‘ya no hagas nada, por favor ya no digas nada en la prensa, nos van a quitar nuestras tierras’; entonces entiendo que eso no es legal, no pueden vivir sometidos a amenazas y nadie tiene derecho a decirles qué personas entran a sus viviendas, quién no”, dijo.

Alfaro advirtió que las empresas que operan allí no están identificadas. “Están empezando a trabajar ingenieros y profesionales de Santa Cruz. Ellos cuando han iniciado la apertura de caminos han puesto rejas por todo lado; Sernap ha dado la autorización a la empresa Servipetrol, prácticamente le ha entregado Tariquía”, precisó.

Advirtió que con el ingreso de las petroleras paulatinamente mueren algunos animales, como sapos, víboras y otros, que son aplastados por la maquinaria y por las vagonetas de los profesionales. “Ellos están haciendo el almacenamiento de residuos, han hecho canaletas como acequias, que van a terminar a las quebradas. Es decir que los desechos hidrocarburíferos van a ir a parar a las quebradas y no hay garantías (…) La preocupación mayor es la contaminación del agua y la muerte del Río Grande Tarija que se une con el río Bermejo y llega hasta el norte argentino”, dijo.

“Toda la vida hemos dicho que estos incendios no han sido naturales”.

Página Siete

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