A los cuatro días de su desaparición y en la soledad de la impenetrable selva de Baures, la idea de no ser encontrado cruzó por la mente de Jhonatan Acosta Buid mientras jaguares, caimanes y chanchos del monte estaban al acecho. Esa jornada además se luxó el tobillo derecho y apenas podía caminar, pese a ello su instinto de supervivencia y según él, Dios que nunca lo dejó, permitieron que sea rescatado tras 31 días de estar perdido en el monte.

Acosta reencarnó las historias del cochabambino Minor Vidal que después de haber caído su avioneta se mantuvo vivo por tres días en la selva beniana en 2011, la del piloto brasileño Antonio Sena que aguantó 36 días en el Amazonas y la de la bióloga peruano-alemana Juliane Koepcke, que anduvo desaparecida 11 días en el bosque peruano en 1971.
“Mi hermano nos contó que al cuarto día, cuando se luxó el tobillo, temió por su vida. Solo tenía un cartucho en su escopeta, ya no podía caminar y creyó que ya nadie lo estaba buscando”, señaló Omar Horacio, uno de los hermanos de Jhonatan que el 25 de enero desapareció en la espesura del bosque de Baures a más de 394 kilómetros de Trinidad, cerca de la Reserva Forestal de Itenez, y que el 25 de febrero fue encontrado en el monte.
Ese miércoles 25 de enero, el “Morochito”, como le conocen sus amigos, se perdió después de haber ingresado junto a cuatro de sus amigos al sector denominado Lago Bolsón de Oro, después de una caminata de 25 kilómetros, con la intención de cazar animales.
“No tenía machete, ni linterna, solo tenía mi escopeta y no pensaba que iba a perderme tanto tiempo en la selva, por eso cuando vi a los rescatistas varios arbustos con espinas me separaban de ellos, pero pese a eso grité y pedí ayuda. Es increíble no podía creer que después de tanto tiempo me seguían buscando”, afirmó a los medios el lunes, Acosta, de 30 años de edad. El hombre nació en Cochabamba es soltero y se afincó en Beni.

Jaguares al acecho
Después de haber sido rescatado, Jhonatan se recuperaba este martes en un centro de salud de Beni hasta donde fue trasladado por sus familiares desde Baures. Horacio, su hermano menor, indicó que Jhonatan sobrevivió tomando agua de lluvia, que la recibía en sus botas y comiendo una fruta denominada gargatea, muy parecida a la papaya.
En la soledad de la selva y los animales salvajes al acecho, el “Morochito” se aferró a la vida rezando por un milagro. “Después de que los chanchos del monte (taitetús o pecarís) intentaron atacarlo hasta quitarle sus botas, Jhonatan disparó el último cartucho que tenía y luego quedó a la merced de los animales que gracias a Dios no lo atacaron”, relató Horacio.
Cojeando, alimentándose de las gargateas y tomando agua de lluvia, Jhonatan cree que recibió incluso ayuda de indígenas, no contactados con la civilización en ese sector de la selva beniana y amazónica. “Nuestro gran temor como familia era que no se encuentre con alguna serpiente, porque sus picadoras son mortales, pero eso no pasó”, añade Horacio. Él es el hermano menor de cinco. El padre es Omar Acosta.

Personas a la vista
El jueves 25 de febrero, Jhonatan avistó a unos rescatistas a unos 300 metros suyo, unos arbustos con espinas era el único obstáculo que los separaba, pero sacó fuerzas desde donde más no podía, luego gritó y atravesó esa barrera cojeando para después ser rescatado. Fotografías que la familia difundió del encuentro con el “Morochito” muestran a Jhonatan con la barba crecida y demacrado.
El hombre, que ahora dejó en claro que no volverá a cazar animales, dará su versión a la Policía sobre lo que sucedió ese 25 de enero, cuando sus cuatro amigos lo perdieron.
Por ahora Jhonatan descansa en un centro de salud en Beni, sin embargo ya hizo el anuncio de que se dedicará de aquí en adelanta a honrarle a Dios con la música, el hombre toca la guitarra y formará un grupo para alabar y agradecerle al Señor por haberle dado el milagro de vivir y ser encontrado después de 31 días en la Amazonía.
La familia agradeció a los rescatistas entre ellos Sar-Bolivia Cochabamba, Sar-Fab Trinidad y de Mano a Mano Aviación, que nunca se dieron por vencidos en la búsqueda de Jhonatan.
Página Siete
