“Es necesario hablar de los abusos en la Iglesia; hay que denunciarlos”

El padre Daniel Portillo llegará para hablar de prevención de abusos en la Iglesia y su misión está ligada a las decisiones asumidas por el Papa Francisco. Estará el 10 y 11 de marzo en la Universidad Católica de La Paz. EL DEBER conversó con él.

¿Es fácil hablar de los abusos al interior de la Iglesia?
Es necesario. Hablar sobre estos temas ayuda a establecer una cultura de prevención, sobre todo, basada en la veracidad. Conociendo los errores cometidos en el pasado, se está haciendo todo lo posible para evitar que estos estos casos se cometan y sigan siendo parte de las cosas que se pudieron haber evitado. Por ejemplo, me refiero, a un discernimiento serio sobre las vocaciones de los candidatos al sacerdocio.
Es necesario hablar sobre los abusos. Es importante actuar con una sana rendición de cuentas y con transparencia. 

¿Esta es una prioridad identificada por el Papa?
Sí, efectivamente, aunque la problemática —por así decirlo— ha podido evidenciar una fuerte crisis que la Iglesia tuvo que enfrentar, particularmente, por los últimos papas. Ha sido Francisco quien ha señalado que no podemos poner por encima de la víctima el cuidado de la imagen de la institución; es decir, pensar que este tipo de realidades o situaciones no tengan que salir a la luz.
Anteriormente, se entendía como el cuidado de salvaguardar a la institución el buen nombre de la Iglesia y esto por encima de las víctimas. Francisco ha declarado la necesidad de poner a las víctimas por encima de esta situación. 

¿Qué datos nuevos se tienen de estos abusos contra niños y otros sectores vulnerables en América Latina?
Hablo de manera global y luego me voy a lo específico. Hay un dato sobre el descenso de los casos que se han evidenciado a nivel social o institucional y, por lo tanto, también eclesial. Se han establecido medidas de cuidado y de prevención, con campañas en la sociedad y la Iglesia que no existían antes. Esto ha generado que las situaciones disminuyan.

¿Es posible acercarnos al dato sobre esas denuncias?
Lamentablemente, a este número no es tan fácil acceder. Los abusos sexuales cometidos de sacerdotes contra menores es de los delitos que menos se denuncian y siempre se los maneja como cifras negras, es decir, aquella cifra que no ha logrado la denuncia y no logra a ser parte la estadística. Con el paso del tiempo, las autoridades civiles y las eclesiales nos van ayudando a poder entrar en esta sinergia que va impulsando cada vez más el sentido de la denuncia.

¿Usted animaría a que se hagan esas denuncias?
Animaría a la sociedad a establecer una cultura del buen trato y del cuidado. Por ende, ante las situaciones donde se haya cometido un abuso sexual, siempre es oportuno alcanzar el sentido de justicia y eso se tiene que denunciar. Si hay evidencia de delito, esto siempre se tiene que denunciar. 

¿Cómo está Bolivia?
Ha hecho el esfuerzo por formarse más sobre el tema. Coordino una red de formación para América Latina y es ahí donde hemos constatado la participación de la población boliviana. En Bolivia ha habido un involucramiento de personas dentro del ámbito eclesial dispuesta también a formarse y hacer algo en función de la gente que se ha visto afectada.

¿Por qué hacer este curso? ¿Por qué hacerlo en Bolivia?
Hace tres semanas he sido nombrado como experto regional para América de parte de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores. Mi labor es entrar en una conexión más operativa con las conferencias episcopales de toda América y con Bolivia ya tenía varias conexiones. También es la manifestación de la necesidad de generar un puente efectivo de nuestra labor en el Vaticano con Bolivia con la finalidad de ser más operativos en la formación para la recepción de las denuncias.
Cada país tiene una fisionomía distinta. Particularmente en Bolivia resulta necesario establecer un medio subsidiario para hacer esta colaboración y ayudar desde la Santa Sede.

¿Quiénes deberían participar de los talles de formación?
Toda persona que esté interesada. Se trata de democratizar el contenido de la prevención, porque es justamente de esta manera se van estableciendo ambientes más sanos; democratizar los contenidos de manera que no solamente sean para para algunos, sino para las personas deseen entender y ayudar. Esta es una oportunidad.

El Deber

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