De insomnio a depresión, las secuelas y las alternativas después del covid

“Conocí la ansiedad y el insomnio durante el periodo más fuerte de la pandemia, y a pesar de que ya pasaron casi tres años, algunas secuelas persisten. Hay días en los que no puedo dormir, mi cerebro sigue maquinando como si algo me preocupara, pero no sé qué es realmente. Hay veces que incluso temo que llegue la noche y que no pueda conciliar el sueño, pero mientras más lo pienso, es más probable que así sea”, cuenta María José, desde Santa Cruz.

Así como esta joven, hay miles de sobrevivientes del covid en Bolivia y el mundo que hasta hoy tienen que lidiar con las secuelas de esta enfermedad y luego de haber vivido el encierro.

Juan cuenta que su novia, a diferencia de él, la pasó muy mal en la época de la pandemia y el encapsulamiento. Esa situación le dejó un miedo profundo, cada vez que escucha las noticias en la radio o mira un video en TikTok, el temor vuelve y al parecer se convirtió en una fobia.

“En la primera etapa del covid, mi pareja estaba pasando por varias crisis, estaba terminando con su anterior pareja, no podía encontrar trabajo y tampoco podía salir a despejarse. Sumado eso, el miedo de enfermarse, ya que ella vive con su mamá de la tercera edad, y ese temor a poder perderla le afectaba de sobremanera. Una secuela clara que le dejó el covid es el miedo a estar sola, sí o sí tiene que estar con alguien, le agarró una fobia, o algo así, a estar sola y no puede lidiar con esa situación”, cuenta Juan, oriundo del departamento de Tarija.

Otras personas cuentan que sufrieron una pérdida de memoria temporal. “Después de haber superado la enfermedad plenamente, todavía he tenido la secuela por unos tres o cuatro meses. Sentía que mi capacidad de retención de la memoria a corto alcance estaba afectada y la doctora que me atendió me dijo que era alguna consecuencia de la enfermedad. Después he recuperado, pero ese tiempo con la secuela tenía que tomar apuntes de todo para que no me olvide de las cosas”, cuenta Baldwin, de La Paz, quien se quedó con el miedo a olvidar y continúa realizando anotaciones para prevenir cualquier inconveniente.

Eli, de Cochabamba, es otra de las sobrevivientes del covid. Se enfermó gravemente en dos oportunidades y salió viva para contarlo; sin embargo, la ansiedad y la depresión aún la acompañan. “Cada día es un reto, tengo que esforzarme para no decaer. Tengo depresión, ansiedad, estrés y eso me pone tan mal que me siento débil de todo el cuerpo”, relata.

Ya fue a pasar una terapia psicológica, con la que mejoró, pero aún no supera esas psicopatologías. También toma productos naturales, “pero siento que ya no me causa el mismo efecto”.

Guadalupe cuenta que su hermana contrajo el virus y llegó a terapia intensiva, en ese entonces incluso tuvieron que alejarla de su bebé que apenas tenía algunos meses de nacida, lo que le generó un gran trauma. Logró superarlo, pero ahora se obsesiona por desinfectar todo.

“Aún sigue usando alcohol y desinfectantes para todo, compra amonio para desinfectar los zapatos, desinfecta frutas, verduras con dióxido de cloro y todo el tiempo está tomando limón con bicarbonato, apenas tiene una comezón en la garganta o ve que se va a resfriar corre a tomar algo con miel, se hace vapores, todas esas cosas, se quedó susceptible”, cuenta.

Este último caso es conocido como trastorno obsesivo compulsivo (TOC), de acuerdo con el psicólogo Alexander Laime, quien relata que una de sus pacientes sufría esta psicopatología y que a pesar de que el nivel de gravedad del coronavirus bajó, continúa usando guantes, máscara, barbijo, desinfectante y alcohol para las manos.

“La señora de 38 años ha quedado aislada de la sociedad. Tenía un TOC con el tema de la higiene. Estaba obsesionada con la limpieza, que no me toques, no salgas a la calle, etc. También he visto que los adolescentes presentaban ansiedad al devenir, qué van a hacer con su vida más adelante”, relata.

¿Qué ocurre?

La médico psiquiatra del Instituto Nacional de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Drogodependencias y Salud Mental (Intraid) en Tarija Raquel Caero explica que durante la pandemia se generó una suerte de “psicosis colectiva” (llamada así comúnmente), en la que preponderaba el miedo, la inseguridad, incertidumbre y muchas otras condiciones que provocó enfermedades afectivas. Pero, además, las personas que contrajeron el virus también fueron afectadas a nivel neurológico.

“Las secuelas a nivel neurológico cerebral son evidentes, no diré en todos los casos, pero sí se están dando situaciones en las que existen secuelas, ha habido repercusiones de tipo orgánico, de tipo funcional a nivel del cerebro y sabemos que el cerebro es el órgano que va a manejar absolutamente todo, desde lo motor, desde lo cognitivo, el pensamiento, emociones, impulsos, percepciones, todo va a estar centralizado en el cerebro y si alguna parte de éste se ha visto afectado por el virus, cualquiera de esas áreas también se puede ver afectada”, sostiene.

En ese sentido, manifiesta que la ansiedad y la depresión fueron las patologías más comunes durante la pospandemia, que llegaron como una oleada y hasta la fecha están presentes.

“Ahora, a marzo de 2023, todavía yo tengo varios pacientes que son sobrevivientes de una terapia intensiva y hasta el día de hoy, una vez al mes, todavía siguen teniendo sensaciones de ahogo. Quedaron incluso con signos de un estrés postraumático”, indica.

Respecto al área psicológica y mental, Caero recuerda que la pandemia conllevó desempleo, problemas económicos y hasta de violencia intrafamiliar, lo que agravó el aspecto emocional afectivo de las personas. “Ahora ya ha bajado bastante como causal, pero definitivamente lo seguimos teniendo y sabemos que estas patologías no se recuperan en dos o tres meses”, dice la especialista, quien agrega que algunas personas fueron más afectadas que otras porque influyó mucho su entorno, su personalidad y otros aspectos.

Frente a esta situación, Unicef puso a disponibilidad del público dos contactos para llamadas gratuitas: 800113040 y el WhatsApp 77797667. Desde abril de 2020 hasta marzo de 2023 se atendieron casi 90.000 llamadas de todo el país.

Estos números son atendidos por profesionales dispuestos a escuchar y ayudar a quien lo necesite.

“Son líneas gratuitas de atención psicológica, de consejería a padres, personas en crisis”, informa la jefa del programa de Protección de la Niñez, Virginia Pérez.

Durante la pandemia, las llamadas en su mayoría fueron por casos de ansiedad, duelo y violencia, esta última se mantiene como problemática principal. Quienes piden ayuda principalmente son niños, adolescentes y jóvenes hasta los 25 años, quienes en un 60% son mujeres.

Pérez expresa que reciben llamadas de todo el país, sin embargo, en su mayoría son de Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto. Asimismo, aún hay muchas llamadas de personas con pensamiento suicida.

“Hay una necesidad muy grande de cuidar la salud mental, la gente quiere buscar ayuda y apoyo, pero no siempre saben dónde y cómo, no hay servicios gratuitos, y en el momento en el que conocen de estas líneas, ahí entran más llamadas. No podemos decir que estamos mejor en temas de salud mental”, agrega Pérez.

Los riesgos

Tiempo • La médica psiquiatra Raquel Caero señala que mientras más pase el tiempo, la situación se agravará y afectará a la salud de quien padece estas psicopatologías.

Vida. Generará un impacto en su estilo de vida, quizá no van a poder salir. Si están lavándose 45 minutos sus manos, no podrán realizar sus actividades adecuadamente, o la relación con las demás será afectada, no podrán desenvolverse en la vida.

“Apenas tiene una comezón en la garganta o ve que se va a resfriar, corre a tomar algo con miel, se quedó susceptible ”

Guadalupe, familiar.

“Hay una necesidad muy grande de cuidar la salud mental, la gente quiere buscar ayuda y apoyo”.

Jefa del programa de Protección de la Niñez, Virginia Pérez.

Consejos para afrontar la depresión y la ansiedad

Profesionales nacionales e internacionales comparten algunos consejos para afrontar estas psicopatologías como la depresión, ansiedad y hasta la pérdida de memoria.

El psicólogo Alex Laime recomienda restarle importancia a las cosas negativas o ver las situaciones desde un enfoque positivo. “Tratar de no prestar atención al problema, porque aquel va acompañado con la emoción y eso genera una sensación de desosiego y de desvalorización personal. Hay que verlo desde otro enfoque o decir: ¿qué estoy aprendiendo de esto? Voy a tratar de ver esas cosas desde un enfoque positivo, para tener emociones positivas”.

El sitio web Psiconectas da estos consejos para afrontar la ansiedad, por ejemplo: mantener una rutina diaria, un contacto con los seres queridos, limitar la sobreexposición a las noticias, mantener una dieta saludable, hacer actividad física, mantener la mente activa, dormir lo suficiente, evitar el tabaco, el alcohol u otras drogas para enfrentar dificultades, tener un momento para uno mismo y usar herramientas personales.

Además, el blog Cinfasalud recomienda estos tips para afrontar la depresión: hablar con un amigo o familiar y desahogarse con alguien de confianza, no tomar decisiones precipitadas y aplazarlas hasta sentirse mejor, escribir en un papel cómo uno se siente o qué le preocupa: expresarlo en palabras ayudará a reflexionar sobre ello y a ponerlo en perspectiva.

Además, el blog recomienda ser sincero con uno mismo como con el profesional que le ayude a afrontar la depresión.

Pensar en positivo y dejar a un lado los pensamientos negativos frente a cualquier tema. Muchísimas personas han superado este problema, señala el blog.

Es importante saber que uno no se debe encerrar en sí mismo, no hay que aislarse. Además, algo trascendental es moverse, hacer ejercicio y respirar aire puro. A veces es difícil conseguir esos hábitos, pero una vez que lo adquieren realmente cambia la vida, señalan los profesionales.

No está demás recomendar que se debe comer y dormir bien, y -aunque parezca difícil- tratar de evitar el estrés; clasificar las tareas en grandes y pequeñas, y establecer prioridades siempre ayudará.

Página Siete

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