“Prefiero que mis hijas mueran de una manera digna antes de que caigan en manos de los talibanes”. La posición de Sara, desde Baimyán, es radical con causa: Vivió el régimen en el que las mujeres no podían trabajar, ni educarse, ni salir a las calles sin cubrir su cuerpo completamente; no tenían posibilidad de opinar, simplemente no existían.

Ahora que los talibanes han tomado el poder en Kabul, se temen “días oscuros”, especialmente para las mujeres y las niñas afganas.
La Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán (RAWA) ha denunciado que el régimen talibán impondrá decenas de prohibiciones y castigos para las mujeres, que van desde el veto de trabajar hasta el de reír en público.
Los talibanes, en su primera rueda de prensa en Afganistán desde su toma de poder, ayer, aseguraron que a la mujer se le permitirá trabajar y estudiar, pero en el marco de la ley islámica. “Vamos a permitir que las mujeres trabajen y estudien (…) las mujeres van a ser una parte muy activa en la sociedad, pero en el marco del islam”, dijo el portavoz talibán, Zabihulla Mujahid.
Aquel Afganistán libre de los 70
La emblemática fotografía de tres jóvenes en minifalda, sin velos, caminando por una calle de Kabul en 1972 dista mucho de la realidad actual de las afganas.
“Cuando era niña recuerdo a mi madre en minifalda llevándonos al cine. Mi tía estudió en la Universidad en Kabul”, relató Horia Mosadiq al diario español El Confidencial. Horia era una niña cuando la URSS invadió Afganistán en 1979; ahora trabaja como investigadora en Amnistía Internacional.
En el siglo XX, Afganistán avanzó notablemente en los derechos de las mujeres: después de conquistar el derecho al voto en 1919, en 1950 se abolió el “purdah” (la segregación por género), y en la década de los 60 se aprobó la igualdad en otras áreas de la vida, incluida la participación política.
Sin embargo, los derechos de las mujeres mermaron radicalmente debido a los subsiguientes golpes de Estado, la ocupación soviética, y los conflictos entre el Gobierno y los grupos muyahidines de los años 80 y 90.
Con el régimen talibán -instaurado entre 1996 y 2001 en Afganistán- las represiones, las prohibiciones, las vulneraciones de derechos humanos de las mujeres llegaron a un punto extremo.

Foto: AFP
“Presas e invisibles”
Presas dentro de sus hogares e invisibles en el espacio público, así definió Amnistía Internacional el destino de las mujeres luego de que los talibanes asumieran el control de Afganistán en 1996.
La institución internacional estableció que las mujeres fueron brutalmente oprimidas simplemente por “el ‘crimen’ de haber nacido niñas”. Bajo el Gobierno de los talibanes, a las mujeres se les prohibió ir a la escuela, trabajar, salir de casa sin un acompañante masculino y, en esencia, se les privó de la autodeterminación humana por su género.
Las penas por violar las reglas de los talibanes eran bárbaras, como azotar a las mujeres por “mostrar una o dos pulgadas de piel debajo de su burka de cuerpo entero, golpearlas por intentar estudiar, apedrearlas hasta la muerte si la declaraban culpable de adulterio”. En suma -como señaló Amnistía Internacional- “las mujeres eran esencialmente invisibles en la vida pública, encarceladas en su hogar”.
Las mujeres no podían ser vistas a través de ventanas ni balcones, y si salían de sus casas tenían que hacerlo con un burka completo, siempre acompañadas de un varón. Desobedecer la “sharia” – interpretación estricta de la ley islámica- tenía duros castigos: podrían recibir azotes si mostraban los tobillos, eran golpeadas si querían estudiar, y lapidadas hasta la muerte si eran declaradas culpables de adulterio.
Las violaciones a los derechos humanos estaban a la orden del día: a una mujer de Kabul le llegaron a cortar la punta del dedo por llevar esmalte de uñas en 1996.
“Dispararon a mi padre en frente de mí. Eran las nueve de la noche. Llegaron a mi casa y le dijeron que tenían orden de matarlo, porque me dejaba ir al colegio. Los muyahidines ya me habían impedido ir a la escuela, pero eso no fue suficiente. No puedo describir lo que me hicieron después de matar a mi padre…”, explicaba en 1995 una niña de sólo 15 años.
Después de que los talibanes fueron expulsados del poder por las fuerzas internacionales dirigidas por Estados Unidos en 2001, la vida de las mujeres mejoró.
En 2003, se adoptó una nueva Constitución que consagró los derechos de la mujer: obtuvieron el derecho a trabajar y reabrieron las escuelas para las niñas. A principios de este año, el 27% de los escaños en el Parlamento estaban ocupados por mujeres. Sin embargo, con el regreso de los talibanes al poder en Afganistán se avizora un retroceso.

Foto: Laurence Brun
¿Qué viene para las afganas?
Aunque, el régimen ha informado que las mujeres podrán trabajar “en el marco del islam”, regirán otras prohibiciones. El argumento talibán es que se busca “crear ambientes seguros, donde la castidad y dignidad de las mujeres sean por fin sacrosantas, tal y como recogen las creencias pashtunes sobre la vida en ‘purdah’ (práctica para ocultar la vida femenina en público)”.
.Organizaciones de protección de los derechos de las afganas han denunciado que el régimen no ha cambiado su forma de ver a las mujeres y lo que les espera es someterse a un nuevo control. Hay miedo y no sin razón.
“La semana pasada yo era periodista y hoy no puedo usar mi propio nombre para escribir ni decir de dónde soy o dónde estoy. En cuestión de días mi vida ha sido aniquilada”, relató una joven afgana a Eldiario.es, desde Kabul. “Estoy en peligro porque soy una mujer de 22 años y sé que los talibanes están obligando a las familias a entregar a sus hijas como esposas para sus combatientes. No hay luz en el horizonte”.
“Las mujeres afganas fueron invisibles en la vida pública, encarceladas en su hogar, sometidas a múltiples prohibiciones”.
Amnistía Internacional
“Los talibanes están obligando a las familias a entregar a sus hijas como esposas para sus combatientes. No hay luz en el horizonte”.
Periodista afgana
Primeros cambios
Mujeres Éstos son algunos de los cambios que se observan ya en Kabul contra las mujeres en los primeros días de control talibán, según agencias internacionales.
Desalojadas del trabajo A medida que avanzaba la toma por los islamistas extremos, la semana pasada, entraron a las oficinas bancarias para retirar a las mujeres que se encontraban trabajando allí y les pidieron que se fueran a sus casas.
Niñas sin escuela Según Bloomberg, en varias provincias afganas las niñas fueron evacuadas de las escuelas. Los profesores les dijeron “no nos volveremos a ver”, a cientos de escolares que no comprendían lo que estaba sucediendo.
Cubiertas “Hay muchas restricciones ahora. Cuando salgo, tengo que llevar la burka (el traje que impide ver completamente el cuerpo de la mujer), como me lo ordenan los talibanes, y un hombre me tiene que acompañar”, aseguró una partera de Ishkamish, un distrito rural con escasos servicios, en la provincia de Takhar, en la frontera noreste de Afganistán con Tayikistán.
Íconos Fotos en las redes sociales muestran que vidrieras con imágenes de mujeres sin velo, con maquillaje y con vestidos de fiesta están siendo arrancadas o tapadas con pintura en las ciudades afganas.
Menos mujeres en la Tv Las mujeres han estado notablemente ausentes de los principales canales de noticias desde que los talibanes tomaron el control de la capital, Kabul.
Talibanes Dicen que permitirán el trabajo femenino en el marco de la Ley del Islam.
Denuncia la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán
Página Siete
