El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, informó anoche que el Gobierno evaluará el uso de la asignación de 326,4 millones de dólares por el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando exista la necesidad en función de la evolución de la crisis sanitaria.

“En la medida que los eventos de la crisis sanitaria puedan intensificarse, no sabemos cuántas olas más vendrán, se habla de una cuarta ola a nivel mundial por las variantes de la Covid-19, nosotros tenemos que tener previsiones para poder utilizar estos recursos cuando sean necesarios”, explicó la autoridad en una entrevista con el programa No Mentirás.
Aseguró que estos recursos fueron asignados por el FMI a los países para que puedan paliar la crisis de la Covid-19, aunque no están condicionados.
“Cuando haya necesidad de utilizarlos se evaluará en qué medida o proporción (se emplean). Si la necesidad lo amerita, veremos la fuente de financiamiento y si ésta (asignación) es la adecuada”, puntualizó la máxima autoridad económica.
Montenegro, además, aclaró que la asignación de 326,4 millones de dólares no forman parte de un crédito del FMI y tampoco son una línea de financiamiento hacía el país.
“No involucra rentas del Estado y Bolivia no tiene la obligación de pagar nada. La asignación es una distribución de recursos que hace el FMI. Es una asignación a fin de aumentar los activos de los países para hacer frente a la emergencia de la pandemia de Covid-19”, indicó.
Montenegro explicó q ue a diferencia de la asignación realizada en las últimas horas por el FMI que no generan obligaciones, los 327 millones de dólares que desembolsó el organismo en 2020 al gobierno de transición de Jeanine Añez eran una línea de financiamiento.
Esos recursos afectaban las rentas del Estado porque generaban intereses y requerían autorización de la Asamblea Legislativa Plurinacional para su contratación. “En este caso no se requiere consultar a la Asamblea”, subrayó la autoridad.
Página Siete
