A casi tres meses de asumir la presidencia de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Fernando Romero Pinto, ve con preocupación la escasez de dólares en el país, puesto que ello da lugar al incremento de los costos de producción y, por ende, al aumento de los precios de los alimentos. Considera urgente plasmar una agenda productiva con el Gobierno para encaminar políticas orientadas al aumento de la producción y las exportaciones.

– ¿Qué lectura tiene de la situación actual del país en la que le toca asumir las riendas del sector soyero?
– Nos encontramos en una situación compleja, que se va sintiendo por la falta de divisas que nos puede ocasionar grandes perjuicios, porque son necesarias para la importación de insumos y maquinarias esenciales para la actividad productiva. También estamos sintiendo la falta de diésel oportuno en el sector. Por eso, nuestra preocupación al respecto y de ver cómo podemos coadyuvar en la solución a esta crisis de falta de divisas con un aumento en la producción de alimentos, que generen mayores excedentes para la exportación y, con ello, el ingreso de divisas.
– ¿Cuál es su principal desafío ante el Gobierno nacional en esta etapa?
– El principal desafío que tenemos es plasmar una agenda productiva pública y privada para generar mejores condiciones al sector productivo, que garantiza la seguridad con soberanía alimentaria y genera excedentes para la exportación. Considero que hoy debemos mirar a una Bolivia Productiva. Ya en la gestión 2022, la cadena oleaginosa ha generado cerca de 2.400 millones de dólares de exportaciones para el país.
– Muchos sectores reportan un aumento de sus costos de producción. ¿Es el caso del sector oleaginoso?
– Una de las preocupaciones del sector es precisamente el aumento de los costos de producción debido a la falta de divisas que son necesarias para garantizar la importación de insumos y maquinarias. La falta de dólares puede ocasionar esta subida de costos de producción y si sumamos a ello que las perspectivas de precios en el mercado internacional tienden a disminuir por una mayor oferta global y una demanda disminuida, la situación del sector productivo puede complicarse. Por eso, la urgente necesidad de plasmar una agenda productiva, apuntando a producir mas, para el beneficio de todos.
– ¿El elevado precio de la soya se convierte en una oportunidad para fomentar las exportaciones?
– El precio de la soya pagado al productor soyero boliviano ha estado entre 400 a 420 dólares la tonelada. Sin embargo, en las últimas semanas ha tenido una disminución importante en su cotización por la cosecha récord de Brasil y las buenas perspectivas de producción en Estados Unidos.
A pesar de ello, continúa siendo una oportunidad y una necesidad seguir produciendo para el país, porque cualquier incremento en la producción de oleaginosas son excedentes que se destinan a la exportación, debido a que el mercado interno se encuentra plenamente abastecido con un 20 por ciento de nuestra producción.
– ¿Qué requiere el sector oleaginoso del Estado para producir y exportar más?
– Es importante concretar una agenda productiva con el Estado que nos permita tener acceso a nuevos eventos de biotecnología para cultivos de soya y maíz, principalmente, seguridad jurídica para las tierras productivas, una lucha efectiva contra el contrabando de productos agropecuarios, provisión de diésel oportuna y permanente y mejorar la logística e infraestructura de exportación con la implementación de Puerto Busch. Estos son los principales requerimientos que tenemos como sector productivo.
– ¿En qué medida le afecta al sector oleaginoso la escasez de dólares en el país?
– La escasez de dólares está afectando en el incremento del costo de transferencia de divisas al exterior para la compra de insumos, equipos y maquinarias, que esta entre un 8 a 9 por ciento debido a esa situación y lo que puede encarecer nuestros costos de producción en las siguientes campañas agrícolas. La producción primaria es tomadora de precios , pero el incremento en costos dentro de la cadena productiva puede generar incremento en los precios de los alimentos.
– ¿Buscará retomar el diálogo sobre el acceso a la biotecnología?
– Lo principal en estos momentos es el acceso a la biotecnología con nuevos eventos para los cultivos de soya y maíz, que nos permitirá aumentar la producción a partir de una mejora sustancial en la productividad, es decir, sembrando la misma superficie de siembra. En soya podemos incrementar en al menos 600 millones de dólares el ingreso de divisas, como resultado de tener biotecnología, y en maíz podemos sustituir el contrabando que está ingresando actualmente para satisfacer el mercado interno y generar excedentes para la exportación que pueden significar unos 100 millones de dólares adicionales, en el corto plazo. Para esto es importante la aprobación inmediata de los eventos disponibles.
– ¿Le preocupa el aumento de los casos de avasallamiento de tierras?
– Es una gran preocupación del sector productivo de Santa Cruz que exista inseguridad jurídica para las tierras, debido a los avasallamientos que han ocurrido afectando a productores que ya tenían inversiones para la producción de alimentos y sin que las autoridades competentes hubiesen actuado de forma contundente para detener y sancionar a los avasalladores, incluso a pesar del compromiso del presidente Luis Arce de que en su gobierno no se iba a tolerar ningún avasallamiento.
– ¿Cree que la seguridad jurídica para los productores está garantizada?
– Como sector productivo consideramos que no se han dado señales claras de parte de los organismos competentes del Estado para garantizar la seguridad jurídica para las tierras productivas y evitar los avasallamientos.
Fernando Romero y su apego al agro
José Fernando Romero Pinto nació en Santa Cruz. Tiene 54 años. Es licenciado en Ciencias Políticas y cuenta con una Maestría en Administración de Empresas. Es productor de granos de soya, maíz, girasol, sorgo, trigo y chía desde hace 25 años. También se dedica a la ganadería de cría, recría y engorde.
Ejerció como director de Anapo en anteriores gestiones y fue parte del gremio como tesorero y vicepresidente. Además, fue miembro del grupo tecnológico CREA Santa Cruz, desde 1996, siendo su presidente de 2011 a 2012 y presidente de CREA Bolivia de 2012 a 2014.
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