Legitimación de ganancias ilícitas, financiamiento del terrorismo y proliferación de armas de destrucción masiva son los tres delitos transnacionales que el presidente Luis Arce pidió a la Asamblea Legislativa aprobar. El anteproyecto de ley fue enviado hoy, según el tuit que publicó el Jefe de Estado en su cuenta personal, @LuchoXBolivia.

“Enviamos a la Asamblea un anteproyecto de Ley Contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas, Financiamiento del Terrorismo y de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva. Trabajamos en una estrategia que permita acciones concretas para combatir esos delitos”, señala el texto publicado por el Primer Mandatario.
Sin embargo, las dos cámaras legislativas están en receso desde el pasado 28 de junio y volverán a sesiones el 12 de julio. Será en ese entonces que los legisladores podrán conocer el texto de este anteproyecto.
Dos de los tres delitos que pide sancionar Arce ya están en la legislación boliviana. El 9 de septiembre de 2011, el presidente Evo Morales promulgó la Ley 170 que comprende cuatro delitos en total, dos de ellos son delitos que Arce pide aprobar.
Esa Ley tiene 5 artículos e incorpora al Código Penal boliviano los delitos de financiamiento al terrorismo con una pena de 15 a 20 años; legitimación de ganancias ilícitas con pena de 5 a 10 años; además de terrorismo y prevé una pena de 15 a 20 años.
No solo esa norma, el 30 de julio de 2012 se promulgó la ley 262, “Régimen de congelamiento de fondos y otros activos de personas vinculadas con acciones de terrorismo y financiamiento del terrorismo” y la misma también lleva la firma de Evo Morales.
En ese precepto legal incluso se crea el “Consejo Nacional de Lucha Contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas y el Financiamiento del Terrorismo”, integrado por los ministros de Economía, Gobierno, Defensa, Justicia y el desaparecido Ministerio de Transparencia.
Por tanto, el único delito que Arce pide sancionar y que no está en la legislación boliviana, es el de “Proliferación de Armas de Destrucción Masiva”, material bélico que Bolivia no produce.
El Deber
