“Él todavía siente miedo, que todos los jóvenes lo miran, no sale al recreo, va siempre acompañado al colegio y cuando es la salida, se va corriendo para llegar a mi casa”. De esa manera contó Lenny Paredes sobre la situación que atraviesa su hijo, quien, en abril de este año, fue víctima de agresiones junto a su primo en el colegio Holanda de la ciudad de La Paz.

Pasaron más de tres meses de aquel hecho que fue registrado en un video que se viralizó en redes sociales y generó preocupación en la ciudadanía y diferentes autoridades que intervinieron para investigar y sancionar a los agresores.
Las secuelas de aquella brutal golpiza que recibió el menor de 16 años, que tiene discapacidad intelectual y cognitiva, y su primo, de 18 años, quien también tiene discapacidad cognitiva moderada, además de ceguera, todavía persisten por el temor a relacionarse con otros compañeros.
El bullying en las unidades educativas es un problema latente en el país y a pesar de los avances en las normas de prevención, es difícil su erradicación. De acuerdo con datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Bolivia, cuatro de cada diez estudiantes sufren acoso escolar.
Ya sea con apodos o insultos por un aspecto físico, color de piel o algún grado de discapacidad, este tipo de acosos atentan con el pasar del tiempo en la integridad psicológica y emocional de la niñez y adolescencia. Las víctimas, por temor a represalias, callan, ocasionando secuelas que pueden afectar en su vida.
No existen cifras que reflejen una cantidad de casos en el país, sin embargo, Unicef, en un reciente informe del 20 de noviembre del pasado año, reveló que el 40% de los abusos se dan en lugares donde no hay profesores, como corredores y baños.
“Yo creo que el caso de mi hijo no es el único, debe haber muchos más que se tapan, se callan, entonces, pido que los padres vean el comportamiento de sus hijos, qué es lo que está pasando. Los papás tenemos que estar alertas siempre”, instó la madre de una de las víctimas del colegio Holanda.
El coordinador nacional de proyectos de Marie Stopes Internacional Bolivia, Cristian Espíndola, informó que en la Educación Integral en Sexualidad (EIS), establecido en la actualización curricular del país, existen algunos contenidos que apuntan a la prevención de bullying en las aulas.
Sin embargo, debido al rechazo de ciertos grupos –principalmente religiosos– su implementación para este año fue frenada y el Ministerio de Educación estableció que sea progresiva para que los maestros puedan conocer los nuevos contenidos.
Entre los temas que se incorporaron se encuentran algunos relacionados al género, que van desde conocer el cuerpo humano y otros que ayudan a desarrollar en los niños, principalmente, el autocuidado y protección de su cuerpo para prevenir diferentes tipos de violencias que podrían sufrir.
“Nosotros aprendemos en esas actividades a que no debemos vulnerar a la otra persona, ya sea hombre o mujer, entonces, es importante trabajar eso”, añadió Espíndola.
El caso de los menores agredidos en el colegio Holanda es un hecho que llama a la reflexión en la sociedad. Ambos tuvieron que pasar terapias psicológicas para evitar que tengan secuelas, sin embargo, para la madre de una de las víctimas, el peligro sigue presente.
“Si los jóvenes son agresivos, es que han visto ese tipo de agresividad y quisiera que todos los colegios implementen un área de psicología para tratar a los alumnos”, añade Paredes.
El Pacto Nacional por los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos calificó como un “retroceso” la flexibilización dispuesta por el Ministerio de Educación en la implementación de la actualización curricular.
Consideró que los estudiantes, en la actualidad, carecen de una educación que les permita desarrollar capacidades para gestionar sus emociones, reconocer placeres y displaceres, los cuales, no están vinculados necesariamente al ámbito sexual.
“Sin la EIS en las aulas, las y los niños, adolescentes y jóvenes están en alto riesgo de sufrir diferentes formas de violencia machista y de recibir información distorsionada acerca de la
sexualidad humana”, indica parte de un pronunciamiento difundido en abril.
Para Espíndola, el Estado boliviano está “obligado” a incorporar los contenidos en las unidades educativas del país para tratar de reducir las estadísticas de embarazo en adolescentes, violencia y transmisión de infecciones sexuales, entre otros.
El 24 de julio se desarrolló una audiencia en un Juzgado de Menores y Adolescencia donde se impuso a los dos principales agresores del colegio Holanda una fianza de 5.000 bolivianos, además de la prohibición de acercarse a las víctimas y la firma cada lunes en la Fiscalía. El caso es investigado por lesiones graves leves y gravísimas.
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