Carne de burro: elaboran un protocolo y alertan cuidados

El Gobierno informó que trabaja en los protocolos de inocuidad alimentaria para la crianza y venta de la carne de burro por ser altamente “nutritiva”. Nutricionistas piden extremar los cuidados porque el consumo de un animal enfermo puede traer serios problemas gastrointestinales que, incluso, pueden afectar al cerebro.

“Se está trabajando un protocolo de crianza, de transporte y comercialización de la carne de burro a fin de que no cause estos efectos (nocivos) a la salud de los consumidores”, dijo el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva. El anuncio fue realizado para evitar efectos adversos a la salud por la comercialización clandestina de la carne de este animal a través de carne molida y embutidos.

La autoridad explicó que hay estudios en China que dan a conocer que la carne de burro es “altamente nutritiva”. “Incluso mejor que la carne de res y la carne de llama. Por eso, ellos tienen interés de importar carne de burro de Oruro”, resaltó.

El nutricionista Edson Valencia explicó a Página Siete que -en este momento- la carne de burro “no es apta para el consumo humano”. “La calidad con la que son alimentados no es la óptima. Además, la carne es más dura si la comparamos con la de vaca y eso la hace poco apetecible”, dijo.

Consideró que con el tiempo y dando una buena alimentación a estos animales -tal como sucede con las vacas o cerdos- se pueda analizar la opción de tener una buena carne para el consumo. “Eso se haría a futuro con estudios y con un seguimiento minucioso en la crianza de los animales. Ahora, prácticamente los sueltan y los burros van a comer de todo, comen de la basura. Por eso (su carne) no es apta para que después pueda ser consumida por las personas. Algunas veces pueden estar contaminadas con triquina y eso causa mucho daño en los humanos. Puede llegar a los pulmones e incluso al cerebro”, afirmó.

Valencia adelantó que, en caso de que se implementen los protocolos sanitarios para su crianza, las autoridades deben informar sobre la forma más adecuada de preparación. “Por ejemplo, se debería colocar papaya a la carne para que sea blanda, o extender el tiempo de preparación para que sea más suave”.

Rosemary Chávez, expresidenta del Colegio de Nutricionistas, dijo que la carne de burro es nutritiva como ocurre con las otras. “Se debe tener mucho cuidado en las condiciones de crianza, transporte, comercialización y seguridad que debemos brindar a la población para que esta carne sea apta para el consumo”, aseguró.

Explicó que el Servicio de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) tiene la obligación de garantizar que el producto sea inocuo, es decir que no tenga ningún microorganismo. “De lo contrario pueden traer infecciones gastrointestinales, salmonelosis y otras enfermedades”, agregó. “Para el expendio se deben cumplir todas las condiciones que exige el Senasag porque es un riesgo lanzar a la venta sin una base sobre el expendio, la comercialización, el transporte y en especial la crianza”, dijo.

Expertos advierten cuatro formas de identificar este tipo de carne. Primero, tiene un color rojizo intenso porque presenta altos contenidos de hierro. Segundo, su grasa es amarillenta. Tercero, sus precios son bastante bajos, en las ferias se puede encontrar el kilo de pulpa hasta en 25 y 30 bolivianos. Cuarto, su textura es seca y al palparla es dura porque fue animal de carga y su sabor es insípido.

Página Siete

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