El dirigente cocalero Elmer Lizarazu planteó a los seguidores de Evo Morales levantar las vigilias instaladas en el Trópico de Cochabamba y considerar la posibilidad de gestionar asilo político en otro país para el exmandatario, con el objetivo de preservar la fuerza social y económica del sector.El pedido fue realizado el sábado durante un ampliado de la Central Ivirizo Vandiola, en el trópico de Cochabamba. Lizarazu se refirió a la vigilia instalada hace más de un año en Lauca Ñ, donde los seguidores de Morales resguardan al expresidente.Tras emitirse las órdenes de aprehensión en su contra por delitos de trata y tráfico de personas desde Tarija, el exmandatario Morales, desde octubre de 2024, se refugió en el Trópico de Cochabamba, donde recibe protección de dirigentes, comunarios y simpatizantes que han impedido su captura por parte de la Policía.“Estamos concentrando toda la fuerza económica en una vigilia. Por demostrar brazos, por demostrar pecho, por demostrar fuerza política, estamos desplazando todo lo que es nuestra fuerza económica”, afirmó, al cuestionar la continuidad de las medidas de vigila que se aplica para proteger a Morales.En ese marco, propuso replantear la estrategia de protección. “Planteo que se busquen otros tipos de mecanismos de protección. Como algún compañero decía, ya corresponde que se pueda buscar (…) otro país. Así para poder conservar toda nuestra fuerza social, toda nuestra fuerza económica y después catapultarnos a la batalla política”, sostuvo.Actualmente, Morales permanece en el Trópico de Cochabamba, donde se encuentra resguardado por su denominada “guardia civil”, mientras evita ser aprehendido en el marco de órdenes judiciales vigentes en su contra
CANSANCIOLizarazu reconoció que existe cansancio en las bases movilizadas y planteó buscar alternativas para “aliviar la carga de los compañeros”.“¿Están cansados? Sí, están cansados, desgastados y hay que comprender. Los compañeros no están expresando la molestia y el cansancio, pero esto nos va desgastando socialmente, económicamente y orgánicamente”, complementó.PENSAR DIFERENTELizarazu cuestionó que en el Trópico de Cochabamba se vive “un proceso de estancamiento de ideas” dentro de las seis federaciones. Según él, “cualquiera que piensa diferente es etiquetado como de la derecha o acusado de terrorismo sindical”, lo que limita la participación de las bases y afecta la discusión de temas clave, como la crisis de combustible.
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