Diversidad sexual en pandemia, volver ‘a casa’ y ser discriminado

Los graves efectos de la pandemia del coronavirus obligan a miembros de las comunidades trans, gay y lesbianas a retornar a las viviendas de sus padres y familiares, donde sufren discriminación e incluso maltrato.

“Regresé porque quedé desempleado después de unos meses del inicio de la pandemia, se terminaron mis ahorros, ya no pude pagar mi universidad y ahora vivo de mi padre hasta poder encontrar algo. Pero insiste en que tengo algún tipo de enfermedad y que busque ayuda o algo así”, cuenta Manuel Terrazas, que tuvo que retornar a la casa de sus padres donde, asegura, es constantemente discriminado.

Terrazas, se declaró abiertamente gay a los 17 años, ayer cumplió 30. Tuvo que mudarse -retornar- a casa de su padre en Sucre en septiembre de 2020, cuando la primera ola de la pandemia mostraba un descenso en el número de contagios a nivel nacional.

Manuel se mudó a Cochabamba a los 21 “para poder vivir libremente y ejercer su identidad”. Primero, se dedicó “a la mala vida” (como él dice), aunque no da detalles exactos de ese anterior trabajo.

“Luego fui sentando cabeza, estabilizándome poco a poco, conseguí trabajo como mesero y luego en el área de administración del mismo restaurante. Hace unos tres años me animé a entrar a la universidad para estudiar derecho y la verdad me iba muy bien, pero no pude seguir”.

El restaurante en el que trabajaba Manuel no quebró, pero realizó un severo recorte de personal, dejándolo sin trabajo, como gran parte del sector formal e informal de la población. Diversos negocios experimentan hasta hoy una severa crisis a causa de las prohibiciones para evitar contagios del virus.

“Es difícil, es muy difícil aguantar. Por un lado está mi padre, muy cristiano, que me pide que busque ayuda y que seguro hay tratamientos o charlas que me quiten lo gay. Por otro lado, está mi abuela. La amo, pero a veces cierra la uerta con llave para que no salga con mis amigos, cree que si no me junto con ellos se me va a pasar, que seguro por juntarme con esa gente me volví gay”, relata.

VOLVER A LA DISCRIMINACIÓN

El desempleo y la pandemia del coronavirus afectaron seriamente la economía de diversos sectores, entre ellos, de las distintas comunidades de diversidad sexual, cuyos miembros se vieron obligados a migrar de rubros, abandonar sus estudios y volver a sus ciudades de origen, donde no siempre son bien recibidos, como Manuel.

Otro caso similar es el de Roberto S.,  trans, que tuvo que retornar a Ivirgarzama, en el Trópico cochabambino, ya que su peluquería en el centro de la ciudad tuvo que cerrar en 2020 debido a las restricciones de la pandemia.

“Mi caso es irónico porque mi madres es la que me rechaza y mi padre siempre fue tolerante. Fue mi madre la que me mandó a la ciudad cuando cumplí 16 para que busque trabajo y solucione mi vida, porque le avergonzaba que yo sea gay”.

El presidente del colectivo de Diversidades Sexuales y de Género Cochabamba (DSG), Jorge Saravia, lamenta que a medica que las cuarentenas y restricciones continúan, los miembros de estas comunidades se vean más afectados y que la discriminación hacia ellos aumente.

“Son situaciones que se generan. Vuelven a su casa y no terminan de ser ellos mismos. En sus mismas casas no pueden sentirse libres o manifestarse como quieren dentro de sus hogares porque sus papás no comprenden o simplemente dicen que sus hermanos aun son menores y no entienden de eso”, señala, a tiempo de relatar sobre el caso de un joven trans que se ve obligado a desmaquillarse y cambiar sus prendas de vestir antes de ingresar a casa de sus padres. “Vive su propia identidad en la calle y no con las personas que deberían darle un hogar”.

“La pandemia ha sacado las realidades de muchos sectores en el país y ha reflejado las verdades que se estaban queriendo ocultar, sobre leyes y decretos que solo se quedan en el papel y que no llegan a ser efectivos. No llegan a ser políticas públicas reales dentro del país”, agrega.

CUPO LABORAL

Saravia señala que uno de los objetivos más fuertes del sector es poder lograr un cupo laboral en instituciones públicas y estatales para que miembros de estas comunidades diversas puedan beneficiarse con puestos de trabajo.

“A veces es muy complicado, sobre todo para los sectores ‘más visibles’, que en este caso son los trans que llaman más la atención por su aspecto y su vestimenta. Entonces, a ellos las empresas no los quieren contratar muchas veces por ‘el qué dirán’ o miedo a que muchos de sus clientes o socios rompan relaciones económicas y laborales”, indica.

El vicepresidente de DSG, Álvaro García, señala que, durante la anterior gestión municipal, los acuerdos en la temática del cupo laboral para miembros de estas comunidades avanzaron “a pasos agigantados”, toda vez que incluso dos de sus compañeras lograron ingresar a trabajar a dichas oficinas. 

“Lastimosamente, a veces es difícil dar continuidad a los proyectos y conversaciones con los cambios de autoridades. Pero, con la doctora Jhenny Rivero aún en la secretaría de Desarrollo Humano yo creo que vamos a retomar”.

El delegado del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Édgar Flores, ratificó el apoyo de esta institución a la reivindicación de los derechos de estas comunidades, así como la secretaria de Desarrollo Humano, Jhenny Rivero, y la concejal Daniela Cabrera.

Opinión

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