Hay pocos consejos tan beneficiosos para la salud como el de “mantente hidratado”. Más allá de que entre el 55% y el 60% de la composición del cuerpo humano sea agua, el preciado líquido es vital para el funcionamiento de nuestro organismo.

Es fundamental, por ejemplo, para mantener lubricadas las articulaciones, para que las células puedan alimentarse y para regular la temperatura del cuerpo. Si bien la sed es la manera más obvia que tiene nuestro cuerpo de avisarnos que estamos bajos en niveles de agua, puede no ser suficiente ya que es un indicador que se deteriora con la edad y que, dependiendo de las circunstancias, puede no ser del todo fiable.
“La sensación de sed varía entre personas y se deteriora a medida que envejecemos”, explicó la doctora Natalia Dmitrieva, quien acaba de publicar un estudio para los Institutos Nacionales de Salud de EEUU sobre la relación entre una buena hidratación y una vejez saludable.
“La mejor manera de mantenerse bien hidratado es ser activamente conscientes de la cantidad de líquidos que consumimos todos los días”, dice la doctora Dmitrieva.
Para estar bien hidratados, se suele recomendar beber 8 vasos de agua al día, aunque esta cantidad puede variar.
“Las Academias Nacionales de Medicina de EEUU, por ejemplo, sugieren que la mayoría de las mujeres deben consumir entre 6 y 9 vasos (1,5 a 2,2 litros) de líquidos al día, y los hombres de 8 a 12 vasos (2 a 3 litros)”, comentó la doctora Dmitrieva.
“Estas recomendaciones son creadas por científicos y profesionales médicos en base al conocimiento actual sobre la cantidad de agua necesaria para mantener un equilibrio hídrico saludable”.
Pero lo cierto es que la hidratación no solo depende del consumo agua. Hay alimentos, particularmente las frutas y las verduras, cuya composición es mayoritariamente agua y que también contribuyen a mantenernos hidratados.
Y es que los alimentos son nuestra principal fuente de electrolitos, nutrientes -como el potasio y el magnesio- que son esenciales para mantener la hidratación en el cuerpo, pues ayudan regular las reacciones químicas que ocurren en el interior de las células, además de mantener el balance de fluidos entre la parte interna y externa de las mismas.
Alimentos como los bananos, los aguacates y el yogur tienen potasio, mientras que las espinacas y las nueces son buenas fuentes de magnesio.
Consumo de alcohol ¿y de café?
Es bien sabido que la cafeína, el compuesto del café que te da el empujón de energía, tiene propiedades diuréticas. Es decir, que estimula la producción de orina y la eliminación de líquidos.
Pero los niveles de cafeína que consumimos son muy bajos como para ocasionar deshidratación y, en algunos casos, podría causar el efecto contrario. “Cuando el café se consume con moderación por hombres habituados a la cafeína, tiene cualidades hidratantes similares a las del agua”, dice un estudio.
Según la Universidad de Birmingham, para que el café tenga un efecto diurético que se pueda registrar, una persona debe beber el equivalente a 5 tazas de 8oz en un día, es decir, más de 500mg de cafeína. Si es más bajo que esto, los niveles de agua que se consumen con el café son mayores a las propiedades diuréticas de la cafeína.
El mismo principio se puede ver en las bebidas alcohólicas y los porcentajes de alcohol.
El secreto está en la relación de alcohol-agua, que en el caso de la cerveza es en promedio de 5% vs. 95%, en el del vino es de 20% vs. 80% y en el de ciertos licores -como la ginebra y el whisky- es de 40% vs. 60%.
No sustituyas el agua por otras bebidas para hidratarte
Si bien es cierto que las bebidas con electrolitos pueden ayudar a acelerar la hidratación en determinadas circunstancias -después una pérdida rápida de electrolitos a través de actividades deportivas o durante una enfermedad, por ejemplo- los expertos coinciden que, a la hora de hidratarse, “no hay nada como el agua”.
Y esto tiene que ver con los componentes de muchas bebidas que dicen ser hidratantes, como las bebidas deportivas.
Si a alguien le incomoda el sabor del agua, los CDC recomiendan soluciones naturales como agregarle unas gotas de limón o lima, o promover el consumo de bebidas que no contengan endulzantes de ningún tipo.
La Dra. Dmitrieva recuerda que “hay creciente evidencia de estudios epidemiológicos que vinculan la hipohidratación crónica con resultados de sauld adversos”.
“Los hipohidratados envejecen más rápido, tienen un 64% más de probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas más adelante en la vida, y un 21% más de posibilidades de morir de manera temprana”, remata la experta.
BBC Mundo
