Las consecuencias globales de la guerra en Ucrania marcaron la apertura de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde muchos líderes alertaron de la fuerte división internacional, la crisis económica y el problema del hambre, acentuados todos por la invasión rusa.

Los llamamientos a la paz se sucedieron en esta primera jornada de la gran reunión anual de Naciones Unidas, en la que tuvieron especial protagonismo el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el francés Emmanuel Macron.
Erdogan anunció que va a redoblar sus esfuerzos para poner fin a la guerra “en base a la integridad territorial y la independencia de Ucrania” y pidió a toda la comunidad internacional que respalde esta gestiones.
Mientras, Macron opinó que la paz “solo es posible” si “soberanamente” Kiev quiere y Rusia acepta “de buena fe” que la soberanía de Ucrania sea “respetada, su territorio liberado y su seguridad protegida”.
En Latinoamérica, desde el derechista presidente brasileño Jair Bolsonaro, o paraguayo Mario Abdo Benítez, a los izquierdistas Gustavo Petro (Colombia), Luis Alberto Arce (Bolivia) o el peruano Pedro Castillo reclamaron negociaciones para poner fin a un conflicto que está afectando al mundo entero y que como alertó el presidente francés Macron desde la misma tribuna, lo está “fracturando”.
Alto el fuego inmediato” y “diálogo” han sido algunos de los deseos y demandas más oídos en la tribuna de la ONU de la boca de los latinoamericanos y otros países del Sur, así como críticas a las sanciones impuestas por la comunidad internacional para doblegar la determinación del presidente ruso Vladimir Putin a someter a Ucrania bajo su férula.
EFE-AFP
