El Ministerio de Defensa desmintió de manera categórica las declaraciones del expresidente Evo Morales, quien afirmó que el Gobierno nacional estaría preparando la declaratoria de un estado de sitio o de excepción. A través de un comunicado difundido la noche de este domingo, esa cartera de Estado calificó dichas versiones como falsas y carentes de sustento.

El pronunciamiento no solo alude a Morales en su condición de exmandatario, sino también como dirigente cocalero, y lamenta que evite referirse al incremento de la producción de coca ilegal, un fenómeno que –según advierte– pone en riesgo la imagen internacional del país.
El Ministerio aseguró que “no existe ni se evalúa la aplicación de ningún estado de excepción ni medidas de represión”, y reiteró que la política gubernamental se basa en el diálogo y la preservación de la paz social, en un contexto que demanda orden, responsabilidad y madurez política.
Defensa sostuvo que las declaraciones realizadas por Morales en su programa dominical se constituyen en desinformación deliberada, destinada a entorpecer los esfuerzos de diálogo con sectores sociales, en un momento de conflictividad.
Morales afirmó que «generales patriotas» de las Fuerzas Armadas le advirtieron que se viene un estado de sitio ante las movilizaciones encabezadas por la COB que tiene previsto bajar este lunes desde la ciudad de El Alto hasta la Sede de Gobierno.
El Gobierno confirmó en paralelo la instalación de una mesa de diálogo con dirigentes de la Central Obrera Boliviana para analizar las demandas sociales y observaciones al decreto supremo 5503.
En ese marco, el Ministerio de Defensa calificó de irresponsable que se difundan supuestas medidas represivas mientras se omite un problema estructural y grave como el crecimiento indiscriminado y fuera de control de los cultivos de coca.
El comunicado recuerda que durante la gestión de Evo Morales se incrementaron de manera indiscriminada las hectáreas de coca, al punto de que en el Chapare se ha impedido el ingreso de fuerzas de erradicación en la actual administración, vulnerando la autoridad del Estado y debilitando la lucha contra el narcotráfico.
Según el Ministerio de Defensa, de mantenerse esta situación, Bolivia podría superar las 40.000 hectáreas de coca y alcanzar niveles de producción cercanos a las 300 toneladas de cocaína, lo que representaría una amenaza directa para la paz, la seguridad y la imagen internacional del Estado.
Esa cartera de Defensa reafirmó el compromiso del Gobierno con el respeto al orden democrático, la ley, la lucha frontal contra el narcotráfico y la preservación de la paz social, priorizando el bienestar del pueblo boliviano.
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