Las claves de la violencia y el magnicidio de Moise en Haití

El presidente de Haití, Jovenel Moise, fue asesinado ayer por hombres armados en su residencia en Puerto Príncipe, un magnicidio que sucede en momentos en los que el país atraviesa una situación profundamente inestable.

Estas son las claves para entender la crisis en la que se ve sumergido el país.


A la puerta de las elecciones

Haití ha convocado elecciones presidenciales y legislativas para el próximo 26 de septiembre, comicios en los que Moise no podía ser candidato.

En esa fecha también estaba prevista la celebración de un referéndum para aprobar una nueva Constitución, un proyecto impulsado por Moise con miras a reforzar la figura del jefe de Estado, aunque aseguraba que él no se beneficiaría de la nueva carta magna.

La nueva Constitución contaba con fuertes resistencias por parte de la oposición y todo el proceso era visto con recelos por parte de la comunidad internacional, por falta de transparencia y por no ser lo suficientemente inclusivo.


Una sucesión poco clara

En el caso de la muerte del presidente, la Constitución de 1987 establece que el Consejo de Ministros, encabezado por el primer ministro, ejerce el poder ejecutivo hasta la elección de un nuevo gobernante.https://ff7ffeed2986478afa5d7a48a18c5d7a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

En el caso de que la muerte se produzca a partir del cuarto año de los cinco del mandato, la Asamblea Nacional se debe reunir para elegir a un presidente que cumpla el mandato del fallecido, pero desde enero de 2020 el Legislativo está clausurado debido al aplazamiento de las legislativas previstas para 2019.

La situación en la jefatura de Gobierno tampoco es del todo clara, puesto que en estos momentos hay dos primeros ministros nombrados.

Claude Joseph ejerce el cargo de forma interina desde el pasado abril, pero este lunes Moise nombró para ese puesto a Ariel Henry, quien todavía no había asumido de forma oficial.

De momento, la única comunicación oficial sobre los acontecimientos ha partido de Claude Joseph, quien ha asegurado que la Policía y las Fuerzas Armadas tienen el control de la situación.

Denuncia de golpe en febrero

La crisis política se desencadenó en 2018 por denuncias de corrupción de Moise, en torno a los fondos del programa de ayudas venezolano Petrocaribe, y se ha agravado en los últimos años por problemas económicos y un clima político cada vez más tenso.

Las protestas, en muchas ocasiones violentas, han paralizado las actividades en Puerto Príncipe durante varias semanas a lo largo de estos tres años de inestabilidad, y motivaron el aplazamiento de las elecciones legislativas de 2019.

La crisis se agravó el pasado 7 de febrero, día en el que Moise denunció que la oposición, junto a un grupo de jueces de la Corte de Casación (suprema) y altos mandos de la Policía, tramaban un atentado para asesinarle en ese día.

Las autoridades hicieron varias detenciones, pero los implicados en el supuesto intento de golpe de Estado fueron puestos en libertad por orden judicial.

Controversia

La oposición no reconoce la legitimidad de Moise desde el 7 de febrero de 2021, fecha en la que consideran que terminó su mandato, debido a una interpretación de un artículo de la Constitución, que permitiría entender que su Gobierno comenzó en 2015, coincidiendo con la fecha de unas elecciones que acabaron siendo anuladas y no con su investidura, que tuvo lugar en 2017.

Los partidos opositores, en especial los de izquierdas, trataban a Moise como un “dictador” por el polémico modo que ha gobernado por decreto desde la clausura del Parlamento, algo por lo que también ha sido criticado por la comunidad internacional.

Sin embargo, Moise siempre ha asegurado que su intención era dejar el poder el 7 de febrero de 2022, al cumplirse cinco años de su investidura, y cederlo a quien fuera elegido en las votaciones.

Enemigos de la oligarquía

Conforme la crisis se ha agravado, Moise se ha granjeado enemigos entre las familias adineradas que controlan negocios claves en el país, como la energía, la telefonía o la banca, a los que ha responsabilizado de la corrupción sistémica y de la inestabilidad crónica que vive el país.

Recientemente, Moise también se ha ganado enemigos entre las poderosas bandas armadas que controlan numerosas barriadas pobres de Puerto Príncipe.

La violencia de las bandas se recrudeció desde comienzos de junio, en especial por la acción de G9 an Fanmi e Alye, una federación de pandillas que hasta hace poco se consideraba en la órbita del Gobierno y que en las últimas semanas declaró la guerra a Moise.

Los conflictos entre las bandas han causado decenas de muertos y heridos y al menos 17.000 desplazados desde el comienzo de junio por los enfrentamientos en barrios como Martissant y Delmas.

Una situación extrema

El asesinato del presidente pone de nuevo en jaque la maltrecha estabilidad del país, azotado por turbulencias políticas, sociales y por la concatenación de desastres naturales en los últimos años, estas son algunas de las claves que  que ayudan a explicar la situación en la que se halla el Estado caribeño.

Ambulancia  en la entrada de la residencia presidencial.
Foto:AFP

Pobreza y desastres

Haití es desde hace años el país más pobre de América.

En la última década, aunque el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita ha mejorado ligeramente, pasando de  662 a  65 dólares, el porcentaje de la población que vive con menos de dos dólares al día continúa por encima del 60%.

El riesgo de padecer hambre está siempre presente entre una población devastada por la concatenación de crisis, las malas cosechas influenciadas por los desastres naturales y la inflación del país.

Hace 11 años que el país fue devastado por uno de los desastres naturales más importantes de la historia reciente, un terremoto de magnitud 7 que tuvo epicentro en Léogâne, a unos 15 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe.

El daño económico fue mayúsculo: 7.900 millones de dólares, el 120% del PIB del Estado. Además, 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar.

Del mismo modo, las epidemias han diezmado a la población. La de cólera de 2010 infectó a 520 mil personas y causó la muerte de por lo menos 7.000.

La epidemia se volvió endémica y, aunque los casos han disminuido, el coronavirus recogió su testigo. Hasta el momento se han contabilizado oficialmente algo más de 19.100 contagios y 462 muertes.

Sin embargo, los expertos advierten de que las cifras reales son mucho más altas, pues no se realizan apenas tests de control, y la llegada de las nuevas variantes está multiplicando los contagios.


Inseguridad creciente

La inseguridad se ha instalado en Haití, especialmente en los últimos años. Numerosas bandas armadas han proliferado por las calles.

Sólo en el mes de junio pasado, más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, reveló un reciente informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (Cardh), una ONG especializada en la materia.

Las fuerzas de seguridad parecen desbordadas por el fenómeno. El Ejército, que fue eliminado en 1994 para evitar intentonas golpistas (e instaurado de nuevo en 2017), apenas tiene 500 miembros, y los 15.000 policías con los que cuenta el país no parecen ser suficientes para controlar la situación.

Además, las fuerzas y cuerpos han sido acusados de cometer matanzas indiscriminadas e incluso el Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido a Haití que investigue las masacres de La Saline en 2018 y de Bel-Air en 2019, en las que murieron decenas de civiles.
 

La inestabilidad política

La inestabilidad política es una constante en el país, basta decir que es el único país de América que ha tenido más de 20 gobiernos en 35 años. Con todo, su último conflicto tiene su origen en 2015.

Por aquel entonces el entonces presidente Michel Martelly finalizó su gestión, pero los polémicos comicios obligaron a nombrar un presidente interino de otro partido, hasta que la autoridad electoral reconoció un año después la victoria de  Jovenel Moïse.

La oposición clamaba que el mandato de cinco años de Moïse debía haber acabado el pasado 7 de febrero, cuando se cumplían los cinco años del fin del gobierno de Martelly en 2016.

Moïse, sin embargo, insistía en que debía gobernar un año más porque no tomó posesión hasta el 7 de febrero de 2017.

Casquillos  de bala en las cercanías de la casa de  Moise.
Foto:EFE

El mandato de Moïse estuvo marcado por las protestas sociales, especialmente en 2019, donde miles de personas paralizaron prácticamente todas las actividades de las instituciones públicas y privadas del país.

Las protestas se han visto espoleadas por el malestar económico y un escándalo de corrupción en el que presuntamente funcionarios del gobierno habrían malversado  3.800 millones de dólares en ayudas de PetroCaribe, un programa de asistencia petrolera.

Consejo de seguridad

  • Reunión El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá hoy a puerta cerrada para abordar la situación en Haití tras el asesinato del presidente Jovenel Moise, según adelantaron ayer fuentes diplomáticas. Haití es un asunto habitual en la agenda del Consejo de Seguridad, que aborda regularmente la situación en el país, donde la ONU tiene desplegada una misión política que trabaja con las instituciones oficiales para reforzar la estabilidad política y el estado de derecho..
  • Elecciones  Estados Unidos exhortó ayer a Haití a realizar las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 26 de septiembre, con una segunda vuelta el 21 de noviembre, pese al asesinato del presidente Jovenel Moise.

Líderes mundiales se manifestaron a través de comunicados
Estupor y preocupación por el  asesinato del presidente

EFE /  Madrid

Dirigentes y organizaciones políticas de todo el mundo expresaron su estupor por el asesinato en la madrugada de este miércoles del presidente de Haití, Jovenel Moise, y la preocupación por el futuro de una situación que agrava la crisis del país caribeño.https://ff7ffeed2986478afa5d7a48a18c5d7a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

En el ataque a la residencia del mandatario también resultó herida gravemente su esposa y primera dama, Martine Moise, quien fue evacuada un hospital en EEUU.

Secretario  General de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres.
Foto:AFP

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, mediante su vocero, Stéphane Dujarric, llamó a todos los haitianos “a preservar el orden constitucional, mantenerse unidos ante este horrible acto y rechazar toda la violencia. Naciones Unidas seguirá estando junto al Gobierno y el pueblo de Haití”.

A su vez, desde Bruselas, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, advirtió que la acción criminal puede impulsar una “espiral de violencia” y “entraña un riesgo de inestabilidad”.

El presidente de la vecina República Dominicana, Luis Abinader, aseguró en un mensaje  que la acción criminal “atenta contra el orden democrático de Haití y de la región”.

Ante el hecho, el Gobierno dominicano ordenó el cierre de los cuatro pasos fronterizos con Haití, y dispuso el refuerzo de la vigilancia en la zona, según dijo un responsable del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront).

Francia, país con un fuerte lazo histórico con Haití, también se expresó a través del ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien dijo que espera que se aclare “este crimen que se produce en un clima político y de seguridad muy deteriorado”.

A su vez, el presidente de EEUU, Joe Biden, dijo que “necesitamos mucha más información, pero es (una señal) muy preocupante de cómo están las cosas en Haití”, tras asegurar que el magnicidio era un “acto atroz”.

Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, apeló a la unidad política en Haití “para salir de este terrible trance que está sufriendo un país con el que tenemos muchísimos vínculos culturales y de hermandad”.

Presidente  de Colombia, Iván Duque. 
Foto:Presidencia de Colombia

Mientras, el mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador, recordó que el asesinado dirigente haitiano estuvo en el acto de su toma de posesión a la Presidencia de México el 1 de diciembre de 2018, acompañado de su esposa.

Uno de los primeros jefes de Estado en reaccionar en América fue el colombiano Iván Duque, quien aseguró en un mensaje en sus redes sociales que “es un acto cobarde y lleno de barbarie contra todo el pueblo haitiano” y solicitó “a la Organización de Estados Americanos (OEA) una misión urgente para proteger el orden democrático” en Haití.

Para el mandatario boliviano, Luis Arce, el magnicidio constituye “una flagrante violación a los derechos humanos”.

BBC-EFE

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