El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva prescindió ayer de 40 militares que trabajaban en la administración de la residencia presidencial, en un momento de desconfianza hacia las FFAA por el asalto a los poderes de bolsonaristas radicales el 8 de enero.

La decisión fue tomada por el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia, que dispensó a 40 militares que formaban parte de la Coordinación de Administración del Palacio de la Alvorada, la residencia del jefe de Estado, en Brasilia, según publicó en el Diario Oficial.
Lula asumió el poder el 1 de enero, pero aún no se ha trasladado a la Alvorada, que está pasando por una serie de pericias después de cuatros años siendo el hogar de Jair Bolsonaro, quien cayó derrotado ante el dirigente progresista en las elecciones de octubre de 2022.
El cambio de personal se produce además después de un reportaje en el que la primera dama de Brasil, Rosângela “Janja” da Silva, abrió las puertas del palacio para mostrar diversos desperfectos que atribuyó al periodo en que Bolsonaro ocupó la residencia.
La esposa de Lula enseñó a las cámaras de GloboNews muebles dañados, alfombras rasgadas, sofás sucios y parte del piso roto, entre otros percances de los que responsabilizó a la familia Bolsonaro.
En aquella ocasión, indicó que ella y su marido sólo se mudarán a la Alvorada cuando se realice un “inventario completo de lo que hay dentro” y de las condiciones en que lo recibieron.
Por otro lado, la decisión de prescindir de esos 40 militares llega en medio de las dudas planteadas por Lula sobre la actuación de las FFAA en el asalto de miles de bolsonaristas a las sedes de lo tres poderes del Estado en la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia.
EFE
