¿Por qué la natación es tan buena para cuidar el cerebro?

No es ninguna novedad que el ejercicio es beneficioso para nuestro cerebro. Cumple con un principio básico: lo que es bueno para nuestro corazón es bueno para nuestro sistema nervioso. ¿Pero existe alguna actividad física que tenga más ventajas que otra?

Existen muchas razones para ir a la piscina, a un lago o al mar este verano: para hacer mas soportable el calor, para pasar un rato agradable, para ejercitar nuestros músculos, etc.

Pero la mejor de todas es que la natación constituye uno de los ejercicios mas completos para mejorar nuestra salud física … y mental. Y para convencerle de que siga leyendo este artículo, le vamos a revelar un secreto. La expresión “fuente de la eterna juventud” podría ser literal. Y es que la clave está en el agua.

Ahí va un anticipo. La natación promueve la liberación de sustancias en el cerebro que mejoran la cognición y la memoria, gracias en parte a que contribuye a establecer nuevas conexiones cerebrales.

Ayuda a nuestro organismo a luchar contra el estrés oxidativo y los radicales libres, reduce los niveles de estrés y mejora nuestro sistema inmunitario. En conjunto, mejora el estado de ánimo.

En primer lugar, los beneficios físicos de la natación son innegables. Es un ejercicio muy completo que pone en marcha a los principales grupos musculares del cuerpo.

Además de estimular el sistema cardiovascular, el trabajo realizado resulta mucho mayor que en otras actividades, gracias a la resistencia del agua.

Otra ventaja es que el cuerpo, al estar sumergido, recibe menos impacto físico, y resulta más fácil moverse.

Pero tan importante es la forma física como la salud mental.

Como buen ejercicio aeróbico -aquel que requiere un esfuerzo del corazón y los pulmones para proporcionar oxígeno a los músculos-, la natación produce la liberación de endorfinas.

Sabemos que la actividad física contribuye a mantener la mente ágil a medida que envejecemos, pero no sólo en personas mayores. Algunos trabajos han descubierto que la natación ayuda a desarrollar el cerebro infantil.

En concreto, un estudio reciente ha demostrado que niños de entre 6 y 12 años tienen más capacidad para recordar vocabulario tras haber nadado varios minutos. Esta actividad, por tanto, parece reforzar la memoria en personas de todas las edades. Otra de sus grandes virtudes es que estimula la función cerebral. Éste es el resultado al que se ha llegado después de un estudio realizado en nadadores adultos, quienes, tras 20 minutos de natación, mejoraron dicha función.

Gran parte de la culpa de estos beneficios la tiene el BDNF (del inglés Brain-Derived Neurotrophic Factor), un factor de crecimiento del cerebro que mejora la memoria y la cognición. Porque lo que diferencia a la natación de otras actividades cardiovasculares es, precisamente, que estimula la liberación de BDNF.

Página Siete

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