Julio C.B.T., de 45 años, fue condenado a 30 años de prisión por violación a sus dos hijas, de 9 y 10 años, en Santa Cruz. El hombre terminó aceptando su culpabilidad y se sometió a procedimiento abreviado.

El caso se conoció el 5 de septiembre de este año cuando la directora del establecimiento educativo, donde asisten las niñas, denunció ante la Defensoría de la Niñez y Adolescencia que una de sus estudiantes había sido probablemente agredida sexualmente por su padre. El Ministerio Público dirigió las investigaciones.
La niña mayor relató que ella y su hermanita eran golpeadas por su padre y que, además, las había agredido sexualmente varias veces. Los investigadores colectaron varias pruebas, entre ellas la entrevista psicológica a las víctimas, el examen médico forense que confirma que las niñas sufrieron violación y declaraciones de familiares.
La denuncia formal fue presentada por la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, en dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), que procedieron a la aprehensión del hombre, quien luego fue puesto ante un juez que determinó la pena máxima por el delito de violación de infante, niña, niño o adolescente a cumplirse en el penal de Palmasola.
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